¿Qué has desayunado hoy? Recuerda que el desayuno es la comida más importante del día, tanto es así que no hacerlo podría matarte de un infarto. ¿Qué cenaste ayer? Aunque nuestros menús sean de lo más variado, probablemente pocos de nosotros enumeremos a los insectos en nuestra dieta.

O al menos deliberadamente. Y es que como explican en Muy interesante, de media ingerimos entre 453 y 907 gramos anuales de insectos.

No solo cuando duermes o cuando una mosca se posa en tu plato: la mayoría de insectos que comemos en nuestra dieta se han colado entre nuestra comida procesada. Y de todos añadidos que pueden incluir este tipo de comidas, este probablemente sea el más sano de todos ellos.

Comer insectos, una tarea para la que nuestro cuerpo está preparado

Y es que según estudio recientemente del que se hace eco la revista Rutgers Today, los insectos son uno de los alimentos más nutritivos y saludables que podemos echarnos a la boca. Así que olvídate de prejuicios gastronómicos y culturales y lánzate a probarlos.

Llevas toda la vida ignorando tu naturaleza insectívora

El estudio en cuestión fue publicado originalmente por el medio divulgativo Molecular Biology and Evolution y en el se confirma algo que ya se sabía: que comer insectos beneficia a nuestra salud y que dada su enorme diversidad, constituiría una dieta variada.

Pero es que además es tremendamente fácil criarlos y que crezcan, con lo cual son un recurso casi inagotable de alimento. Pero lo más sorprendente de todo es que nuestros cuerpos están diseñados para comer bichos. Vale, puede que a priori no te parezcan muy apetitosos, pero más allá de nuestros sentidos, el sistema digestivo de los primates y humanos está hecho para ello.

Así que después de todo, seríamos grandes insectívoros después de todo. Ya no hay excusa sanitaria o científica que se oponga a que comas insectos.

Mareike Janiak, autor principal del estudio, explica para BGR:

Durante mucho tiempo se creía que los mamíferos no producían una enzima que pudiera romper los exoesqueletos de los insectos, así que se consideraba que eran de difícil digestión. Ahora sabemos por estudios sobre murciélagos y ratones, y ahora el mío en primates, que no es cierto.

En su investigación se analizó el genoma de casi 3 docenas de primates para comprobar si podían romper el duro exoesqueleto de muchos insectos, que como comenta la autora, hace que digerirlos sea una tarea pesada.

El estudio revela que aunque hay pocos genes especiales con esa capacidad en los primates de hoy en día, todas las especies tienen al menos una copia, lo que significa que hasta los humanos podemos comer tantos insectos como queramos.

Janiak explica:

Con la evolución algunos primates evolucionaron adquiriendo mayor tamaño y más actividad de día que de noche, por ello sus dietas se modificaron hacia otras comidas como frutas y hojas. Los insectos se volvieron menos importantes en su alimentación y las enzimas de sus sistemas digestivos cambiaron, pero aún hay genes CHIA (los genes que permiten su digestión) en su ADN.

Aunque las dietas basadas en insectos son muy poco frecuentes en países desarrollados y desde un punto de vista gastronómico y cultural es complicado que eso cambie, la realidad es que muchos chefs están trabajando en recetas que puedan acercar ese nutritivo manjar a nuestros menús, como puedes ver 5 ejemplos en Eldiario.es.

Sin embargo la población mundial sigue creciendo y nuestros recursos son limitados, por ello no es tan descabellado pensar que tarde o temprano daremos el salto a comer insectos. Después de todo son ricos, sanos, asequibles y podrían acabar con la hambruna. Me ha entrado hambre: ¿A quién le apetece un delicioso plato de grillos salteados?