Así que te has comprado un móvil nuevo, ¿eh? Mucho más rápido que el anterior, con la pantalla todavía más grande, más potente… ¿Qué ha pasado con el antiguo? ¿Lo has revendido? ¿Lo has llevado a un punto limpio? ¿Lo usas como mp3? ¿Está atesorando polvo en un cajón?

Detrás de tu flamante móvil hay muchísima tecnología, trabajo, materiales e i+D+i. Lo vemos cada vez que un fabricante presenta un tope de gama, y este año hemos visto muchos: Samsung Galaxy S8 y S8+, Huawei Mate 10 Pro, Xiaomi Mi MIX 2, Google Pixel 2, iPhone 8, iPhone X, OnePlus 5T, Razer Phone, Nokia 9, LG V30… ¡la lista es enorme y solo hemos mencionado algunos flagships!

El negocio del coltán es la cara oscura del consumismo occidental

El año que viene, la ruleta volverá a empezar gracias a nuestros hábitos de consumo, que nos llevan a cambiar de terminal aproximadamente cada 14 meses, según explica el Huffington Post. Asimismo, la obsolescencia programada también desempeña su papel.

Un gran negocio que tiene una oscura cara B: consumo de recursos, contaminación, explotación infantil e incluso conflictos bélicos. Si hay un elemento controvertido que provoca todo esto, ese es el Coltán.

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¿Qué es el coltán?

El coltán, cuyo nombre proviene de la contracción entre COLumbita y TANtalita, es un mineral metálico negro y opaco compuesto de esos dos minerales. En su composición, encontramos niobio, hierro, manganeso y tantalio, siendo este último el verdaderamente interesante para la industria tecnológica. Es decir, que el coltán será más valioso cuanto más contenido en tantalio tenga.

Este mineral se encuentra en concentraciones muy escasas en la naturaleza y la mayor reserva está en el corazón de África, en la República Democrática del Congo (RDC), donde podemos encontrar hasta el 80% del total.

¿Para qué se utiliza?

El tantalio del coltán sirve para crear condensadores en equipos electrónicos gracias a propiedades como la estabilidad térmica, fiabilidad y eficiencia por unidad de volumen. Asimismo, también sirve para fabricar resistencias y aleaciones metálicas que posteriormente se emplean en motores y turbinas, prótesis e incluso como material espacial. Sí, el tantalio es un auténtico superelemento.

Pero donde verdaderamente marca la diferencia por el desmesurado consumo que hacemos es en los móviles. Al fin y al cabo, no es tan común cambiar turbinas de aviones o prótesis humanas, pero nuestro amor por la tecnología de consumo provoca que en poco más de un año queramos cambiar de terminal.

En un móvil podemos encontrar tantalio en:

  • En la batería, ya que es capaz de almacenar energía en volúmenes muy pequeños como es el interior de un smartphone.
  • Fabricación de lentes de cámaras finas y pequeñas.
  • En la circuitería, como transmisor.
  • En el procesador, protegiendo la integridad de los transistores.

¿Por qué hay guerras a causa del coltán?

Hasta hace una década, países como Australia, Canadá o Brasil eran los principales productores, pero los precios fueron subiendo y las grandes empresas buscaron sitios más baratos para obtenerlo. ¿Y dónde mejor que hacerlo donde más reservas hay del planeta?

La producción del país africano ha crecido brutalmente originando graves conflictos. Tanto es así, que se recomienda a los fabricantes tecnológicos actuar con ética y no comprar tantalio al Congo, como detalla El País.

El Centro de Estudio Internacional del Tantalio-Niobio en Bélgica ha declarado:

Los países centro-africanos de la República Democrática del Congo y Ruanda y sus vecinos solían ser la fuente de tonelajes significativos. Pero la guerra civil, saqueando los parques nacionales y exportando los minerales, diamantes y otros recursos naturales para financiar las milicias ha obligado al Centro de Estudio Internacional del Tantalio-Niobio a hacer una llamada a sus miembros para que tengan cuidado de obtener las materias primas de fuentes legales. El daño, o el peligro de provocar un daño, a la población local, la vida animal salvaje o el medio ambiente es inaceptable.

Y no es para menos: mientras que una tonelada de coltán en el mercado cuesta 400.000 dólares, un trabajador de una mina gana como mucho 50 dólares a la semana en condiciones de esclavitud, con técnicas muy parecidas a las que se extraía oro en el viejo oeste norteamericano.

Por supuesto, no se trata de un trabajo seguro: a los riesgos inherentes del trabajo en la mina se une la exposición a otros metales radiactivos como el uranio, torio y radio. Sí, tristemente la historia de tu móvil se escribe con sangre, sudor y lágrimas.

El coltán ha provocado más muertes que ningún otro conflicto desde la Segunda Guerra Mundial

Teniendo en su territorio un material tan estratégico para el primer mundo como el coltán, no es de extrañar que haya habido guerrillas promovidas por personas sin escrúpulos: todo el mundo quiere tener el control de los yacimientos, según explica Computer Hoy. Por el momento, más de 5,5 millones de africanos han perdido la vida a causa de estos conflictos, una cifra tan elevada que no se recordaba desde la Segunda Guerra mundial.

Detrás de las revueltas y guerras se encuentran grandes compañías de occidente que no están interesadas en aparecer en los titulares, pero sí en el mineral. La ONU señala que el Ejército Patriótico ruandés cuenta con una infraestructura supervisar la extracción de coltán y una red comercial con clientes occidentales. Primero lo traslada a Ruanda y desde allí, a Estados Unidos, Alemania, Países Bajos, Bélgica y Kazajistán.

Tras ser tratado, buena parte del tantalio se dirige con dirección a China, donde se fabrican aproximadamente el 50% de teléfonos móviles del planeta. Allí es donde los grandes fabricantes, cuyo i+D+i suele ubicarse en el primer mundo, envían las tecnologías y diseños para que sean manufacturados. No se salva nadie: Apple, Samsung, Motorola, Nokia, etc.

Estos son los fabricantes que están apostando por minerales libres de conflictos. Macrumors

Recientemente, un informe ha mostrado como muchos de estos fabricantes, con Apple a la cabeza, han empezado a apostar por un consumo ético y sostenible, buscando alternativas menos perniciosas, según explica Macrumors.

El grafeno tiene mucho que decir en este conflicto

Hace tiempo te avisamos que el grafeno es el material del futuro. Aunque se sintetizó por vez primera en 2004, fue en 2010 cuando saltó a la palestra gracias al premio Nobel de física que recibieron los investigadores Andréy Gueim y Konstantín Novosiólov por su labor relacionada con él.

El grafeno es un material que dará que hablar gracias a sus múltiples aplicaciones. Para empezar, se trata de un superconductor que tiene el ostenta el meritorio título de ser el material que mejor conduce la electricidad y además, tiene la capacidad de auto enfriarse. Así pues, por sus propiedades físicas podría ser un sustituto del coltán.

El grafeno es un sustituto del coltán barato y abundante

En cuanto a su aplicabilidad en el sector informático en general y de los smartphones en particular, sabemos que posibilitará unas baterías que se cargan en cuestión de segundos y más duraderos.

Y no acaba aquí, a su uso en baterías y condensadores se le añade que además se podrán emplear en el desarrollo de chips 3D muy compactos que combinarán el procesamiento y almacenamiento de datos.

Sí, el grafeno es una maravilla y sus posibilidades parecen no tener techo. Pero la clave para sustituir al coltán es que el grafeno es abundante y barato, es decir, que no tendrá sentido seguir apostando por el coltán y todas sus limitaciones tecnológicas y sobretodo éticas.

¿Cuándo podremos disfrutar del grafeno? Con el avance y desarrollo tecnológico actual, se prevé que sea una realidad en los próximos 5 o 10 años.