El universo está formado por todo aquello que existe. Toda la materia que compone lo que conocemos y lo que aún queda por descubrir. Todo el tiempo que ya ha pasado y todo el que queda por llegar. Vivimos en un mundo lleno de incógnitas, pero eso no tiene por qué ser un problema.

Una de las mayores preguntas jamás formuladas

Conocer cómo se formó el universo es uno de los más grandes retos ante los que se enfrenta el ser humano. Tomando como instrumento la ciencia, cientos de investigadores en todo el mundo trabajan cada día para acercarnos a una respuesta.

El primer paso para intentar averiguar cómo empezó todo debería estar muy claro. Y es que debemos comenzar por entender el funcionamiento actual de nuestro universo, ya que esto nos ayudará en gran medida. Por esto, y como ya te explicamos hace algún tiempo, contamos con diversas teorías que intentan estandarizar unas leyes físicas. Pero, ¿con cuál de ellas nos quedamos?

Todo comenzó a partir de unas pequeñas partículas. Taringa

Pensamientos de un tal Einstein

Tenemos que remontarnos algunos años atrás para encontrar una de las teorías más importantes y prosperas de las historia. Y sí, digo próspera, a pesar de que tiene más de 100 años. Como podemos leer en Gizmodo, Albert Einstein presentó su teoría de la relatividad especial en el año 1905.

¿Puede predecirse la consecuencia de algo que ocurrió hace miles de millones de años?

Este fue el comienzo de una verdadera revolución, y siendo complementada con la relatividad general en 1915, cambió por completo nuestra percepción del universo. Sin embargo, una de las cosas más impresionantes no reside en la propia teoría, sino en las predicciones que el científico de origen alemán hizo a partir de ella.

Según la forma que tenía Einstein de entender el universo, y con el continuo espacio-tiempo por bandera, se realizó una suposición que está siendo confirmada durante los últimos meses. Nos referimos a la existencia de las llamadas ondas gravitacionales, de una importancia capital para el entendimiento de nuestro universo. Pero, ¿qué son exactamente?

Un continuo que fluctúa

Lo más impresionante es pensar que lo que vamos a contar salió de la cabeza de un hombre hace más de 100 años, cuando muchísimas cosas estaban aún por demostrar. Basándose en su trabajo, Albert Einstein nos habló de una serie de fenómenos que hoy en día estamos descubriendo.

Hoy en día seguimos en busca de las pruebas

Para entender en qué consisten estas ondas podríamos pensar en lo que ocurre cuando tiramos una piedra a un agua en calma. Debido al impacto de un cuerpo extraño, se producen unas ondas que van extendiéndose, formando círculos concéntricos. Hablamos de algo parecido, pero a nivel cósmico.

Las ondas gravitacionales son distorsiones del espacio-tiempo, que se alejan desde su inicio y avanzan inexorablemente. ¿Cómo es posible una distorsión de tal magnitud? ¿Cómo podría deformarse el tejido que compone la existencia?

Como apuntan desde Vix, una fluctuación así sólo podría producirse por la acción de cuerpos con un campo gravitatorio tremendamente grande. Agujeros negros o inmensas estrellas serían algunos ejemplos.

Dos inmensos cuerpos, responsables de una alteración sin precedentes

Se cree que dos de estos elementos podrían interactuar para dar lugar a ondas gravitacionales. Un par de agujeros negros o dos estrellas de neutrones orbitando juntas podrían ser responsables de estas deformaciones del espacio-tiempo. Sin embargo, para confirmarlas primero debemos detectarlas, y aquí encontramos un problema.

Pistas para conocer cómo empezó todo

El nacimiento del universo no debió de ser un proceso tranquilo. De hecho, todo apunta a que se trató de evento bastante movido. Por lo tanto, y siguiendo la teoría de la relatividad, debieron provocarse una serie de fluctuaciones, unas ondas gravitacionales.

Vestigios de un comienzo hace 14.000 millones de años

Si Einstein tenía razón, si estas ondas avanzaban por el espacio sin descanso, podremos encontrarlas, ¿no? Gracias a una colisión de agujeros negros que tuvo lugar hace 1.300 millones de años, y como podemos leer en Scientific American, los científicos pudieron hallarlas hace algo más de un año.

El siguiente paso va más allá. Si podemos detectar más ondas gravitacionales, teniendo en cuenta lo difícil que esto resulta, podríamos conocer más sobre el origen del universo. Podríamos despejar una gran cantidad de incógnitas, y quién sabe hasta dónde podríamos llegar.

Una colisión sin precedentes

Como podemos leer en La Vanguardia, y superando cualquier dificultad, un grupo de científicos captó una de estas fluctuaciones el pasado 17 de agosto. Estas ondas fueron producidas por la colisión de dos extremadamente densas estrellas de neutrones en la galaxia NGC 4993, a 130 años luz de nuestro planeta.

El observatorio LIGO, de Estados Unidos, y su versión europea, Virgo, fueron los responsables de captar tal suceso. Además, gracias al Observatorio Europeo Austral, podemos contar con esta impresionante recreación.

Por si fuera poco, este gran hallazgo termina con un nuevo descubrimiento. Tras la inmensa colisión, tras la desaparición de ambas estrellas, se formó lo que conocemos como kilonova, estructura cuya existencia no había sido demostrada hasta el momento.