Desde la aparición de la vida en nuestro planeta, hace millones y millones de años, la biosfera ha cambiado mucho. Debes saber que entendemos como biosfera a la capa más superficial de la Tierra, que comprende a todos los seres vivos que habitan en ella. Tanto los ecosistemas como los propios seres vivos son muy diferentes hoy día si los comparamos con los orígenes de la vida, y esto se debe a muchos procesos y fenómenos distintos.

La evolución es responsables de muchos cambios

Uno de los más importantes es, sin ninguna duda, la evolución. Esta es la responsable de hechos tan importantes como nuestra propia existencia, por lo que debemos estarle muy agradecidos. Pero, ¿cómo funciona realmente la evolución?

La evolución se basa en mutaciones genéticas. Estas son pequeños errores que se producen en la formación de nuevos seres vivos, en lo más profundo de su información genética, pudiendo afectar a uno o varios genes. Estas mutaciones pueden llegar a producir cambios muy notables, por ejemplo, cambiando el color del pelaje de un animal.

De hecho, así se cree que aparecieron los osos polares. Una especie descendiente del oso pardo llegó a zonas árticas hace mucho tiempo. Esta no era ni mucho menos blanca, por lo que tenía serios problemas para camuflarse en el medio y poder cazar. Como resultado de una serie de mutaciones, y en un momento determinado, aparecieron ejemplares con el pelaje blanco, a los cuales les era mucho más sencillo atrapar presas. De esta forma, y a través de la selección natural, quedaron aquellos que estaban mejor adaptados al medio.

Puede marcar el comienzo de una nueva estirpe

Muchos de estos conceptos llegaron gracias al naturalista Charles Darwin, autor de la célebre obra El Origen de las Especies. En ella exponía una teoría revolucionaria, la de la evolución, a la que había llegado tras muchos años de trabajo. Viajó durante largo tiempo a bordo del Beagle, pero existe un lugar que le marcó para siempre.

Unos pequeños pájaros

Como podemos leer en el diario ABC, la travesía de Darwin tuvo lugar entre los años 1831 y 1836, y en un momento determinado le llevó hasta las Islas Galápagos. Allí estudió la fauna y descubrió a algunas de las especies que cambiarían su vida.

Mismo origen, misma zona, pero un aspecto muy diferente

El naturalista encontró a un grupo de pinzones, unas pequeñas aves, bastante particulares. Aunque todos vivían en la misma zona, tenían una morfología muy diferente, concretamente en lo referente a su pico. Dependiendo de su alimentación, tenían un pico más pequeño, más agudo o más grande.

Aquellas aves se habían adaptado con el paso de los años a las distintas formas de alimentación. Si se alimentaban a base de frutos tenían un pico determinado, si en cambio su fuente de energía eran los insectos, este habría evolucionado de otra forma. Una investigación ha descrito un impresionante caso que podría suceder al de los pinzones de Darwin. En esta ocasión hablamos de las ratas de Nueva York.

Su pico cambiaba en función de su alimentación. Blogger

Ratas del sur, ratas del norte

Combs es un estudiante de postgrado de la Universidad Fordham que ha llevado a cabo una curiosa investigación. Junto a sus colaboradores, se ha dedicado durante dos años a estudiar las ratas que habitan la inmensa ciudad de Nueva York. ¿Cómo? Cazándolas directamente.

En su trabajo llegó a la conclusión de que existían dos grupos de ratas bien diferenciables. Por un lado se encontraban aquellas que vivían en la zona norte de la ciudad y por otro las que habitaban el sur, con una clara separación en el centro de la ciudad.

Como apuntan desde Univision, estos estudiantes eran capaces incluso de diferenciar si pertenecían a un barrio u otro de la ciudad:

Tráenos una y te diremos si pertenece al West Village o al East Village.

El objetivo final de esta investigación era el de conocer la inmensa población de estos roedores que habitan las calles de la ciudad, para poder así combatirlos, en un intento por acabar con una plaga que puede propagar muchas enfermedades.

El porqué de todas estas diferencias entre los animales, que se deberán como en el caso de los pinzones al hábitat, está siendo investigado por los responsables de este trabajo. Tendremos pues que esperar hasta que se llegue a una conclusión.