Resuelven el misterio detrás de este fósil hallado hace 150 años: pertenece a un réptil con forma de delfín
Los ictiosaurios eran animales carnívoros que se parecían a los delfines actuales
Hace 65 millones de años el planeta sufrió el impacto de un meteorito que acabó con la época de los dinosaurios. Pero no solo acabó con ellos, sino con otras especies de reptiles de las que hoy solo tenemos partes incompletas. Ahora, un fósil hallado hace 150 años ha sido por fin catalogado y sabemos a que tipo de animal perteneció.
La extinción de los dinosaurios fue un antes y un después en la vida en el planeta. Con estos majestuosos seres se fueron otros muchos como reptiles voladores gigantes y también reptiles marinos igual de grandes. Entre estos últimos se encontraban los ictiosaurios, unos reptiles con forma de delfín que tuvieron una larga existencia que habitaron los mares desde el Triásico hasta el Cretácico.
Nadie sabía de que eran esos huesos hasta ahora
En la actualidad conocemos muchos detalles de la vida de estos animales. Por ejemplo una curiosidad es que no ponían huevos, sino que parían a sus crías vivas como si fueran mamíferos. Esto lo hemos descubierto gracias al hallazgo de fósiles únicos en el que se observa el proceso. Aún así quedan muchas incógnitas alrededor de estos animales.
Una de las incógnitas ha tenido durante 150 años a los paleontólogos rascándose la cabeza. En el siglo XIX un grupo de expertos encontró grandes fragmentos de huevos cilíndricos. La cosa era que nadie sabía a qué ser pertenecían. Ahora, y tras aplicar los conocimientos modernos se ha podido saber que pertenecían a uno de nuestros queridos ictiosaurios.
La historia de este descubrimiento se remonta a nada menos que 1850, cuando el naturalista británico Samuel Stuchbury informó sobre el hallazgo a una revista científica. Los huesos, descritos como cilíndricos eran inauditos. En tiempos modernos y con los análisis realizados se sabe que tienen al menos 200 millones de años y pertenecen a una época en la que Europa estaba sumergida bajo el agua.
Los ictiosaurios fueron unos reptiles muy abundantes en el Mesozoico
Los análisis hechos, publicados en Paleontology and Evolutionary Science, han demostrado que lo que encontró aquel naturalista británico se trata de parte de una mandíbula de un ictiosaurio. Estos animales eran expertos cazadores y se alimentaban de amonites, que eran calamares prehistóricos con concha.
El resumen de toda la investigación es muy interesante. Uno puede llegar a pensar que el descubrimiento aporta poco sobre la especie señalada. No obstante, la enseñanza de todo el asunto es que darle una segunda vuelta a hallazgos antiguos no es mala idea. Nos explicamos por si no os queda claro.

Los mencionados huesos fosilizados encontrados por un naturalista británico en 1850 (University of Bonn)
A lo largo de dos siglos los expertos de las distintas épocas han encontrado materiales muy diversos. Llegado un momento se catalogaron y se guardaron. La ciencia y la tecnología aplicada a esta ha cambiado mucho en los últimos cincuenta años. Por eso mismo, aquellos materiales podrían tener una interpretación distinta a la luz de esta tecnología. Justamente este caso es paradigmático.
Sea como sea, el misterio de los huesos de 1850 se ha resuelto. Quizá dentro de poco tengamos más noticias sobre otros descubrimientos. Como las recientes huellas de dinosaurios que tienen marcas humanas.