Un catalizador alimentado con luz solar ataca las sustancias químicas tóxicas en el agua
Un revolucionario fotocatalizador impulsado por luz solar logra destruir los químicos eternos que contaminan el agua y amenazan la salud. Este sistema de carbono descompone los PFAS de forma económica y eficiente
Los denominados «químicos eternos» o PFAS se han filtrado en el día a día de los hogares españoles. Presentes en sartenes, cosméticos e incluso en el agua corriente, estas sustancias representan un desafío de salud pública de dimensiones desconocidas por su incapacidad para degradarse de forma natural. Sin embargo, la ciencia parece haber hallado una brecha en su armadura: un catalizador solar capaz de desintegrar estos compuestos y transformarlos en elementos inocuos, ofreciendo una esperanza real para la descontaminación de los ecosistemas nacionales.
Este avance, detallado en la revista científica RSC Advances, emplea un sistema de fotocatálisis basado en carbono que combina nitruro con un polímero de alta porosidad denominado PIM-1. Según el equipo de la Universidad de Bath, esta estructura funciona como una red que atrapa las moléculas de PFAS en su superficie para que la radiación lumínica fracture sus enlaces químicos, considerados los más resistentes de la química orgánica.
Una lucha molecular contra la toxicidad del agua
La doctora Fernanda Martins, responsable del hallazgo, subraya que el proceso alcanza su máxima eficiencia en entornos de pH neutro, lo que simplificaría drásticamente su despliegue en medios hídricos naturales sin necesidad de aditivos químicos agresivos. Este enfoque en la ingeniería de materiales se alinea con otros hitos recientes, como la creación de un plástico invencible que comparte la búsqueda de soluciones sostenibles y duraderas.
A diferencia de los métodos industriales tradicionales, esta tecnología —que cuenta con el respaldo de las universidades de São Paulo, Edimburgo y Swansea— transforma el tóxico en dióxido de carbono y fluoruro. El profesor Frank Marken destaca que el sistema destaca por su sostenibilidad al prescindir de las altas temperaturas. La urgencia de estas soluciones es máxima: la acumulación de estos químicos en el organismo se vincula ya con un incremento significativo en el riesgo de cáncer y diversas patologías crónicas que afectan a la población. La vigilancia sobre los factores que deterioran el organismo es constante, sumándose a estudios que advierten que si duermes mal deberías preocuparte por la salud de tu corazón como otro riesgo silencioso.
El siguiente paso para la implementación de este invento a gran escala es la captación de socios industriales que permitan optimizar el catalizador en escenarios de remediación real. Además, la liberación controlada de fluoruro durante el proceso facilitará la creación de sensores portátiles de bajo coste. Este avance supondría un cambio de paradigma para la vigilancia medioambiental, permitiendo identificar la presencia de estos tóxicos de forma inmediata sobre el terreno, eliminando las esperas y los costes inasumibles que hoy lastran la capacidad de reacción ante esta amenaza invisible.