Un cazador de 80 años se da de bruces con un descubrimiento inaudito en un lago: ha encontrado un barco de hace más de 100 años

El legendario vapor Lac La Belle ha sido localizado tras 150 años desaparecido en el Lago Michigan. El buque de lujo, hundido en 1872, descansa erguido a veinte millas de la costa con su casco de roble intacto

Un cazador de 80 años se da de bruces con un descubrimiento inaudito en un lago: ha encontrado un barco de hace más de 100 años
El Lac La Belle en 1866 en Marquette, Michigan (Brendon Baillod)
Publicado en Ciencia

El Lac La Belle, bautizado popularmente como el «Titanic de los Grandes Lagos», ha vuelto a la luz tras 152 años de silencio bajo las gélidas aguas del lago Michigan. Este vapor de lujo, una joya de la navegación del siglo XIX, descansa en un estado de conservación que ha despertado el interés de la arqueología subacuática internacional, incluida la española, por la excepcional calidad de sus materiales.

Con sus 217 pies de eslora y un casco de roble macizo, el buque se hundió en 1872 portando un cargamento de whiskey, carne y miles de fanegas de cebada que han permanecido ocultos en una posición casi perfecta, desafiando el paso del tiempo. Parte de ese cargamento incluía bebidas alcohólicas, cuyo impacto a largo plazo sigue estudiándose para entender esto que pasa en el cuerpo cuando dejas de consumir alcohol definitivamente.

Un navío que vuelve a la vida después de 150 años hundido

El hallazgo es obra de Paul Ehorn, un veterano buscador de naufragios de 80 años que suma con esta su decimoquinta pieza a una lista histórica de descubrimientos. Según detalla la organización Shipwreck World, la localización se produjo a 20 millas de la costa de Wisconsin tras apenas dos horas de rastreo con sonar. Ehorn logró resolver este complejo rompecabezas náutico gracias a la colaboración del investigador Ross Richardson, quien rastreó el origen de un resto de maquinaria recuperado previamente por un pescador local para dar con las coordenadas exactas.

La tragedia se fraguó el 13 de octubre de 1872, cuando una tormenta desató una vía de agua incontrolable que inundó la cubierta y provocó el colapso de las calderas, cobrándose la vida de ocho personas. Hoy, el pecio permanece erguido sobre el lecho del lago, y aunque su superestructura ha desaparecido, su presencia sigue siendo imponente. A menudo, desastres náuticos similares se han atribuido a las olas fantasma, que han sido un misterio profundo hasta que la ciencia reciente ha logrado explicar su origen.

Sin embargo, la integridad del Lac La Belle se enfrenta ahora a una amenaza letal: los mejillones quagga. Los expertos advierten de que esta especie invasora está devorando el patrimonio histórico mediante capas ácidas que corroen el hierro y colapsan la madera. Se trata de un desafío ambiental que también afecta de forma crítica a los restos sumergidos en las costas y cuencas de España, donde la biodiversidad alterada pone en jaque la conservación del patrimonio subacuático nacional. Mientras esta invasión biológica destruye el pecio, otros estudios geológicos revelan cómo milenios de terremotos sirven como batería de vida en otros entornos submarinos.

Pese a que el exterior está cubierto por estos moluscos, el casco de roble mantiene su integridad estructural. El público podrá observar pronto este trozo de historia mediante modelos de vídeo en 3D y metraje inédito en el Ghost Ships Festival. Este descubrimiento supone uno de los últimos grandes hitos de la era dorada de la búsqueda de pecios; una tarea cada vez más compleja puesto que los restos más accesibles ya han sido reclamados por la historia, dejando para el futuro solo los secretos más profundos y esquivos del abismo.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!