Un cuaderno de 800 años de antigüedad fue hallado milagrosamente bien conservado en un retrete medieval
Los especialistas están utilizando tecnologías de imagen y análisis de materiales para estudiar el objeto en detalle
Paderborn es una ciudad alemana, capital del distrito homónimo, que cuenta con más de 150 mil habitantes y está situada en la fuente misma del río Pader, que es el que le da su nombre (el término born quiere decir 'manantial' u 'origen') y es, justamente, el más corto de toda Alemania, con tan solo 4 kilómetros de longitud.
La ciudad fue fundada por Carlomagno, quien construyó un palacio imperial (Kaiserpfalz) y convocó allí una célebre dieta en el año 777. Más tarde, en el 799, el Papa León III se reunió con Carlomagno allí; el encuentro sirvió para sentar las bases para la posterior creación del Sacro Imperio Romano Germánico. Por tanto, nos encontramos ante una ciudad de gran importancia histórica, siendo su monumento más emblemático la catedral gótica del siglo XIII.
Un grupo de arqueólogos que trabajaba en el centro de Paderborn ha realizado un importante descubrimiento. Durante las excavaciones (se planea construir un nuevo edificio administrativo municipal), ha encontrado un misterioso cuaderno medieval que permaneció enterrado durante casi 800 años en una letrina. Su estado es excepcionalmente bueno gracias a la humedad y la estanqueidad del suelo bajo las calles de la ciudad.
El cuaderno apenas mide 10 por 7,5 centímetros
Los expertos estiman que el cuaderno data de los siglos XIII o XIV. Está hecho de cuero, madera y cera. Los especialistas de la Asociación Regional de Westfalia-Lipee (LWL) describen el hallazgo como uno de los descubrimientos medievales más singulares jamás recuperados en la región. Los arqueólogos lo hallaron entre depósitos de desechos, junto con vasijas de cerámica, fragmentos textiles, objetos de mimbre, partes de barriles de madera y un cuchillo.
Este peculiar libro apenas mide unos 10 por 7,5 centímetros. Contiene diez páginas enceradas, y la mayoría están escritas por ambos lados. Estas estaban encuadernadas en una cubierta de cuero decorada con hileras de lirios en relieve, símbolo asociado en la Edad Media a la pureza y a la alta posición social.
Los investigadores creen que el cuaderno pudo pertenecer a un comerciante de Paderborn, ya que en la Época Medieval los comerciales pertenecían a un pequeño grupo de personas que sabían leer y escribir. El texto de las páginas está escrito en latín, lo que también indicaría que el propietario pertenecía a la alta clase social.
El cuaderno funcionaba como una tablilla de cera reutilizable. Los escritores medievales grababan las palabras en la superficie con un estilete de metal, hueso o marfil, tallando las letras en la cera, mientras que el extremo plano borraba el texto anterior alisando la superficie. Gracias a este método es que todavía se conservan restos de escritos anteriores bajo anotaciones posteriores, como explican en Archeology Magazine.
Los restauradores, cuando recibieron el objeto en el laboratorio de restauración de Münster, parecía un amasijo de tierra húmeda. Tras limpiarlo, descubrieron que el cuaderno estaba casi intacto, con la cera conservada y líneas legibles de escritura cursiva. Debido a que las páginas habían estado firmemente pegadas bajo tierra, la suciedad apenas penetró en el interior. La madera tampoco sufrió deformaciones importantes, lo que contribuyó a la conservación de la cera.
Los especialistas están utilizando tecnologías de imagen y análisis de materiales para estudiar el objeto en detalle. Los científicos planean examinar la composición de la cera y la madera, identificar pigmentos o mezclas de resina y determinar cómo se fabricó el cuaderno. También están llevando a cabo la transcripción del texto en latín. Como algunas partes están borrosas o reescritas, el proceso llevará un tiempo.