Un tercio de las emisiones de combustibles fósiles del planeta está bajo Tierra: las hongos tienen la culpa
La conservación del medio ambiente podría tener un aliado inesperado.
Desde hace décadas, el ser humano está en una constante lucha por dar marcha atrás al efecto invernadero y el cambio climático. Aunque hemos sido los constructores de un planeta enfermo en la actualidad, aún podemos contribuir a frenar el calentamiento global, buscando nuevas soluciones para asegurarnos un futuro en este mundo. Ahora, parece que hemos descubierto que los hongos pueden ser de gran ayuda.
Los hongos son almacenes de emisiones de carbono de combustibles fósiles
Hace unos días se publicó un estudio en la revista científica Current Biology en el que se demostraba que la simbiosis entre un hongo y las raíces de una planta, termino denominado como micorriza, puede ser capaz de almacenar hasta un tercio de las emisiones de carbono relacionados con las combustiones de origen fósil en aquellas áreas donde esta red de hongos se extiende.
There is still so much to learn about the full suite of roles which mycorrhizal structures, anchored with mycelia, play within global systems. 🍄https://t.co/hDxmGSXtp3
— Fantastic Fungi (@FantasticFungi) June 8, 2023
La relación simbiótica se produce en la mayoría de localizaciones donde existen raices y hongos, dado que de esta manera los últimos consiguen extraer fósforo, sulfuro y nitrógeno del suelo para dárselo a las plantas y éstas, a cambio, le devuelven grasas y carbohidratos a los amables hongos, mediante la fotosíntesis. El estudio del que te hablábamos anteriormente asegura que el 36% de las emisiones procedentes de la combustión fósil son atrapadas en la micorriza, lo que en términos absolutos equivaldría a 13,12 giga toneladas.
Esta investigación está resultando muy prometedora, dado que a pesar de que la comunidad científica ya conocía que los hongos eran capaces de almacenar carbono, no se sabía a ciencia cierta la cantidad resultante. Ahora, según este estudio, habrá que empezar a estudiar la manera que tenemos de convertir esa fábrica de almacenamiento de emisiones de carbono en un factor diferencial para ayudar a cuidar la salud de nuestro planeta. En el artículo publicado, los investigadores afirman que:
Nuestras estimaciones, aunque basadas en las mejores evidencias disponibles, son imperfectas y deberían ser interpretadas con cautela. Sin embargo, nuestras estimaciones son conservadoras, y hemos discutido que este trabajo confirma la contribución significativa hecha por las asociaciones de micorrizas a las dinámicas globales de carbono. Nuestro hallazgo debería motivar su inclusión en los modelos de clima global y en las políticas de conservación.