Tus sospechas han sido confirmadas: si pensabas que el hilo musical de ciertos grandes almacenes emitiendo un villancico en bucle infinito durante 12 horas diarias y dos meses seguidos era insano, llevabas toda la razón.

Y es que no hay persona sana que aguante esa exposición prolongada a ese alarde consumista de luz, sonido y color sin volverse un auténtico grinch de la Navidad o peor aun, transformarte en Ned Flanders.

¿A quién en su sano juicio no le gusta escuchar un villancico en bucle infinito dos meses seguidos?

Porque una cosa es poner tu árbol de Navidad con un poco de espumillón, las luces parpadeantes, un conato de belén y ver el especial de Nochevieja de Ramón García y Anne Igartiburu, y otra muy distinta es engancharte a la lista navideña de Spotify el 1 de noviembre.

Eso provoca daños cerebrales fijo, y una psicóloga inglesa por fin se ha atrevido a alzar la voz asegurando que es malo para tu salud mental, según cuenta la cadena norteamericana CBS.

Su nombre es Linda Blair y más vale que tomes nota de ello para espetárselo a tu cuñado durante la comida del 25 de diciembre, fun, fun, fun.

La psicóloga clínica afirma que la constante exposición a las canciones navideñas de forma prematura fuerza a la gente a recordar todas las cosas que tienen que hacer antes de las vacaciones, elevando nuestros niveles de estrés.

¡Qué bonitos los villancicos desde octubre! Tripadvisor

Sí amigo, los villancicos nos traen a la cabeza que tenemos que comprar una ingente cantidad de regalos, asistir a las típicas cenas de empresa, organizar alguna escapada, juntarnos con la familia, pensar el menú y otra serie de actividades que nos agobian al máximo.

Como explica Blair a Sky News:

Simplemente, gastas toda tu energía intentando no oír lo que estás oyendo, que la Navidad está a la vuelta de la esquina. No puedes concentrarte. Los villancicos a pleno volumen son irritantes.

La cosa se puede poner aun más tensa si trabajas cara al público, sin lugar a dudas los que peor lo pasan: escuchar estas canciones una y otra vez sin descanso logra que no puedan desconectar, ni siquiera concentrarse en lo que están haciendo. Por no hablar del terrible dolor de cabeza que producen.

Y es que si la adolescencia en estos tiempos dura desde los 9 hasta los 65 años, la Navidad no se queda atrás. En Estados Unidos las tiendas se preparan justo después del día de Acción de gracias, esto es, el último jueves de noviembre, el día anterior al caótico Black Friday que inaugura un fin de semana de infarto en forma de compras que termina con el Cyber Monday.

Pero en España no nos quedamos atrás. Mira las calles y los centros comerciales hoy mismo: ¡no estamos a diciembre y ya parecen una tómbola! El récord de anticipo navideño está en Florida, concretamente en Tampa Bay, donde comienzan con los villancicos el 22 de Octubre.

En realidad, no hay mucho que podamos hacer para evitarlo salvo irnos a vivir a una cueva: la Navidad está a la vuelta de la esquina y promete como cada año dos semanas de bacanal en forma de regalos, fiestas, comida y lamentaciones que acabarán en la bonita cuesta de enero y la suscripción al gimnasio.

En todo caso, solo nos queda alejarnos del centro, comprar por internet para evitar el espíritu navideño y reducir nuestra exposición a los villancicos hasta el último momento, cuando solo te quede coger la pandereta y entonar el "pero mira como beben" con tus primos de Cuenca.

Nuestras condolencias a todos aquellos que trabajan de cara al público. A ellos les mandamos toda la fuerza y un poco de empatía en esos momentos de máximo estrés.