Australia cancela la renovación de sus submarinos y fía su defensa a la futura flota nuclear

El Ejecutivo de Anthony Albanese ha decidido reducir drásticamente el programa de modernización de su envejecida flota de clase Collins. El objetivo pasa por mantener las naves operativas una década más

Australia cancela la renovación de sus submarinos y fía su defensa a la futura flota nuclear
Submarino HMAS Farncomb de la Australian Royal Navy (Wikimedia Commons)
Publicado en Defensa

El Ejecutivo australiano ha modificado por completo su estrategia de defensa submarina ante los crecientes problemas para mantener a flote su actual flota. Los planes iniciales contemplaban una renovación integral de los seis submarinos de la clase Collins, pero el Ministerio de Defensa optó finalmente por cancelar el reemplazo sistemático de motores y sistemas de propulsión. Las naves entraron en servicio a mediados de la década de 1990 y han sufrido recientes problemas de corrosión y continuos retrasos en sus ciclos de mantenimiento.

La decisión responde a la necesidad urgente de alargar la vida útil de estas naves durante al menos diez años más. El Gobierno busca exprimir al máximo las capacidades operativas de unos sumergibles que rozan las tres décadas de servicio. Esta maniobra pretende ganar el tiempo necesario para enlazar con la llegada de la nueva flota de propulsión nuclear, un hito estratégico pactado dentro de la histórica alianza AUKUS.

Un mantenimiento a la carta y bajo evaluación constante

El ministro de Defensa, Richard Marles, confirmó este cambio de rumbo durante un encuentro en el Instituto Lowy. El programa de extensión de vida útil, valorado en unos 11.000 millones de dólares, pasará a basarse estrictamente en las condiciones individuales de cada nave. Esta nueva hoja de ruta, según detalla el portal especializado Interesting Engineering, pretende reducir los riesgos de ingeniería y maximizar la disponibilidad inmediata de las unidades para la Armada.

El primer sumergible en someterse a este nuevo protocolo de evaluación será el HMAS Farncomb. Los trabajos de reacondicionamiento comenzarán en los próximos días en los astilleros de Osborne, situados en la ciudad de Adelaida. Se trata de una de las embarcaciones más antiguas y con mayor desgaste operativo de toda la flota. Por ello, su paso por el dique seco servirá como banco de pruebas antes de examinar al resto de los submarinos.

La administración liderada por Anthony Albanese defiende que esta estrategia prioriza la conservación de los componentes básicos mientras se aceleran las mejoras en las unidades más jóvenes. El objetivo principal del mando militar es garantizar que la clase Collins siga siendo un elemento disuasorio creíble. Así, mantendrán las actualizaciones en armamento y sistemas de combate sin comprometer el presupuesto en modificaciones estructurales que a estas alturas se consideran inviables.

Dudas sobre la viabilidad del proyecto a largo plazo

El drástico recorte del programa original no ha estado exento de una intensa polémica nacional. Diversas voces del ámbito militar han cuestionado la capacidad real de estos submarinos para operar en la década de 2030. La exoficial de la Armada Jennifer Parker advirtió públicamente que pretender mantener estas naves operativas es una aspiración poco realista. Para los expertos navales, el gasto debe limitarse exclusivamente a mantener las embarcaciones seguras en el mar.

Por su parte, la oposición política también cargó con dureza contra la medida gubernamental. El portavoz de Defensa, James Paterson, acusó al Ejecutivo de ocultar un recorte masivo del programa bajo el paraguas de un discurso puramente defensivo y partidista. Mientras el debate político arrecia en el país, Australia se prepara a contrarreloj para recibir sus tres primeros submarinos nucleares estadounidenses a principios de la próxima década, un salto tecnológico que marcará el fin definitivo de la accidentada era Collins.

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