Australia despliega su escuadrón naval fantasma: submarinos autónomos para dominar el Pacífico

La Marina Real Australiana activa una unidad pionera de sistemas marítimos autónomos para operar naves submarinas y de superficie de última generación. Esta fuerza híbrida busca reforzar la capacidad de disuasión

Australia despliega su escuadrón naval fantasma: submarinos autónomos para dominar el Pacífico
La configuración modular del Ghost Shark permite adaptarlo a diferentes funciones (Anduril)
Publicado en Defensa

La guerra naval del futuro ya es una realidad operativa. La Marina Real Australiana activó oficialmente la Unidad de Sistemas Marítimos Autónomos (MASU, por sus siglas en inglés), una fuerza pionera que transforma los prototipos experimentales en armas de primera línea. El movimiento estratégico marca una transición histórica hacia el combate naval sin tripulación y consolida la postura de disuasión del país en la tensa región del Indo-Pacífico.

Bajo el paraguas del Proyecto SEA 1200, esta nueva división militar integra tres plataformas autónomas de vanguardia: el Ghost Shark, el Bluebottle y el Speartooth. Lejos de ser un mero experimento administrativo, la creación de esta unidad institucionaliza una función de combate inédita hasta la fecha. A partir de ahora, los mandos militares podrán planificar misiones de ataque y vigilancia utilizando vehículos que no arriesgan vidas humanas y que pueden permanecer ocultos bajo el agua durante periodos prolongados.

La estructura de la MASU está diseñada para garantizar la máxima agilidad operativa. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, la unidad cuenta con un Centro de Control de Sistemas No Tripulados y un Equipo de Vehículos Desplegables. Esta configuración permite a los operadores gestionar y lanzar estos sistemas desde múltiples ubicaciones en todo el mundo. El oficial a cargo, el comandante Chris Forward, asumió el liderazgo de este escuadrón bajo un lema que no deja lugar a dudas sobre sus intenciones ofensivas: "Esperamos, atacamos".

El arsenal autónomo: del Ghost Shark al Speartooth

El núcleo de esta capacidad asimétrica reside en sus vehículos. El Ghost Shark es un vehículo submarino autónomo extragrande desarrollado conjuntamente con la empresa Anduril Australia. Esta imponente nave carece de compartimento presurizado para tripulación al utilizar un diseño de casco inundado. Por ello, está diseñada para misiones sumergidas de larga duración a través de vastas distancias oceánicas. El sistema asume los roles de inteligencia, reconocimiento y ataque que históricamente correspondían a los costosos submarinos convencionales, operando en entornos de alto riesgo sin exponer a los marineros.

Por su parte, el Speartooth ocupa un nicho táctico intermedio y complementario. Fabricado por la firma C2 Robotics, este gran vehículo submarino modular destaca por su bajo coste y escalabilidad, ofreciendo a la flota australiana un activo mucho más numeroso para misiones de vigilancia del lecho marino, señuelo o entrega de cargas útiles. Su tamaño más reducido y su alta autonomía le permiten acceder a zonas restringidas para sistemas de mayor envergadura, lo que lo convierte en una herramienta ideal para la guerra asimétrica.

Energía renovable y la alianza AUKUS

La tríada se completa con el Bluebottle, una embarcación de superficie sin tripulación desarrollada por Ocius con el apoyo de la Marina. Este navío marítimo utiliza energía solar, eólica y undimotriz para navegar durante meses, operando a velocidades sostenidas de unos cinco nudos. A ello se suma su capacidad para transportar cargas modulares de hasta 300 kilos. De este modo, el Bluebottle funciona como un nodo de retransmisión de comunicaciones vital entre los vehículos submarinos sumergidos y las redes de mando en tierra o a flote.

El despliegue de esta fuerza híbrida trasciende las tácticas tradicionales de la flota local. La iniciativa está explícitamente vinculada al Pilar Dos del acuerdo AUKUS, la alianza estratégica de seguridad forjada entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos. La MASU servirá como el punto focal de la Marina para el desarrollo de doctrina, la experimentación y la colaboración aliada. Con ello, el país oceánico acelerará el desarrollo de capacidades de defensa avanzadas en un escenario geopolítico del Indo-Pacífico cada vez más exigente y militarizado.

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