BAE Systems prueba en vuelo un sistema que bloquea la defensa aérea del enemigo

BAE Systems revoluciona la guerra electrónica con un sistema modular capaz de neutralizar defensas aéreas desde drones. El éxito de estas pruebas garantiza una tecnología compacta para degradar la coordinación enemiga y sabotear

BAE Systems prueba en vuelo un sistema que bloquea la defensa aérea del enemigo
Arte conceptual que muestra una aeronave no tripulada usando sistemas de guerra electrónica
Publicado en Defensa

La guerra moderna se traslada definitivamente al espectro invisible. El desarrollo de sistemas de Ataque Electromagnético modulares marca un hito en la transformación del campo de batalla contemporáneo. Esta tecnología, diseñada para integrarse en aeronaves no tripuladas, permite neutralizar defensas aéreas y fracturar la coordinación enemiga sin necesidad de arriesgar costosas plataformas tripuladas. Se trata de una tendencia que el Ministerio de Defensa y sus aliados monitorizan estrechamente dentro de sus planes de modernización militar. Ejemplo de estas nuevas capacidades es el dron futurista que quiere cambiar la guerra y que ya ha completado con éxito su primera prueba de vuelo.

Las pruebas recientes, realizadas en colaboración con la USAF, han validado la capacidad de condensar una potencia de interferencia masiva en un hardware compacto y modular. Según detallan informes técnicos de BAE Systems, el corazón de este avance reside en el software "counter-C5ISRT", una herramienta capaz de degradar de forma quirúrgica el mando, control y la vigilancia del adversario. Este dispositivo garantiza, además, la interoperabilidad con aplicaciones de terceros, facilitando su integración en diversas plataformas de combate.

BAE System adelanta el futuro y ya muestra el papel que tendrán los nuevos drones

El objetivo estratégico es democratizar la interferencia electrónica, convirtiéndola en un recurso masivo y asequible. Rory Duddy, director del programa, subraya que la versatilidad del sistema permite su despliegue no solo en drones de gran envergadura, sino también en las futuras Aeronaves de Combate Colaborativas (CCA) y estaciones terrestres. Esta flexibilidad operativa supone un cambio de paradigma: la guerra electrónica deja de ser un lujo de aviones especializados para transformarse en una herramienta táctica distribuida. La industria estadounidense también avanza en este campo, presentando ya algún ultra sigiloso y futurista dron diseñado específicamente para estas misiones colaborativas.

La relevancia de esta innovación se mide por la capacidad industrial de su fabricante, el mayor contratista de defensa del Reino Unido. Según un informe de 2024 de la organización Action on Armed Violence (AOAV), la compañía suministra equipo militar a una horquilla de entre 81 y 93 países, lo que representa casi la mitad del mundo. Sin embargo, esta expansión global no está exenta de polémica, debido a los vínculos comerciales de la firma con estados bajo sospecha por vulnerar los derechos humanos. En este contexto estratégico, un jefe militar británico ha revelado cuál considera que será la superarma definitiva que decidirá la próxima guerra, poniendo el foco en la tecnología autónoma.

El éxito de estas pruebas redefine la superioridad aérea del futuro inmediato. La capacidad de cegar los sensores y bloquear las comunicaciones se perfila ya como un factor tan determinante para la victoria como la potencia de fuego tradicional. En un escenario de creciente tensión internacional, la saturación del espectro electromagnético se erige como el nuevo pilar fundamental de la estrategia de defensa del siglo XXI.

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