Bajo coste y efectivo contra los enjambres de drones. El nuevo arma de Ucrania que podría temer el ejército ruso

Ucrania ha desarrollado el prototipo Sunray, un sistema de armas láser de bajo coste diseñado para abatir enjambres de drones rusos. Esta innovación busca sustituir la dependencia de costosos misiles occidentales

Bajo coste y efectivo contra los enjambres de drones. El nuevo arma de Ucrania que podría temer el ejército ruso
Imagen representativa de un arma láser que puede derribar drones (Estado Mayor de Ucrania)
Publicado en Defensa

La guerra en el este de Europa ha entrado en una fase de desgaste donde los enjambres de drones baratos, especialmente los de origen iraní, están agotando las reservas de munición convencional. Ante esta amenaza, la industria ucraniana ha presentado el Sunray, una herramienta que promete cambiar las reglas del juego al ofrecer una solución de interceptación por una fracción del precio de un misil Patriot o un sistema IRIS-T. La urgencia es máxima dado que Moscú ha desplegado un nuevo dron ruso que siembra el pánico en Ucrania al ser inmune a la guerra electrónica.

El dispositivo destaca por su sencillez y movilidad, ya que puede transportarse en el maletero de un coche y operarse desde un vehículo tipo pick-up. A diferencia de los grandes sistemas de defensa aérea, este cañón láser no emite ruido ni luz visible al disparar, logrando que el objetivo se incendie en pleno vuelo como si fuera golpeado por un rayo silencioso. Su precisión milimétrica resulta fundamental para neutralizar ingenios como los drones kamikazes que Rusia acaba de mejorar para cazar objetivos en movimiento.

Una pequeña revolución militar a bajo coste

Según recoge el medio especializado interestingengineering.com, que cita una reciente demostración ante periodistas de The Atlantic, este sistema representa un salto cualitativo en eficiencia económica. Mientras que proyectos estadounidenses como el Helios de Lockheed Martin han requerido inversiones de 150 millones de dólares, los ingenieros ucranianos están ensamblando prototipos por unos pocos miles de euros. Esta filosofía de defensa frugal resulta de vital importancia para España, que actualmente monitoriza estas tecnologías para proteger infraestructuras críticas ante amenazas asimétricas.

Para el Ejército de Tierra español y otras fuerzas de la OTAN, el éxito del Sunray subraya una debilidad estructural detectada en los últimos conflictos: el uso de misiles que cuestan millones de euros para derribar drones que apenas valen unos cientos. La implementación de láseres de bajo coste permitiría a las Fuerzas Armadas españolas optimizar sus recursos en escenarios de defensa de costa o protección de convoyes frente a ataques de saturación. Esta optimización defensiva cobra todo el sentido al recordar que a Rusia tiene misiles que tardarían 10 minutos en llegar a Madrid, lo que obliga a replantear la protección del espacio aéreo nacional con sistemas más eficientes.

El desarrollo de esta tecnología no solo responde a una necesidad táctica, sino también a la búsqueda de independencia de los suministros externos. Ucrania está tejiendo alianzas con empresas internacionales para asegurar la cadena de suministro y mantener la producción incluso si las factorías locales son atacadas, una estrategia de autonomía industrial que resuena con los objetivos del Ministerio de Defensa en Madrid.

La capacidad de fabricar estas armas en serie y a precio reducido garantiza que la defensa aérea no colapse ante ataques masivos y prolongados. El futuro de la seguridad en el continente europeo parece pasar inevitablemente por la adopción de estas soluciones de energía dirigida, capaces de neutralizar las amenazas más modernas sin comprometer la sostenibilidad económica de las naciones soberanas.

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