China mejorará su caza de última generación J-20. Incluirá nuevos motores e inteligencia artificial
El caza furtivo J-20, la joya de la Fuerza Aérea china, se prepara para una profunda modernización con nuevos motores, misiles de última generación e inteligencia artificial para asistir al piloto en combate.
La Fuerza Aérea de China ya no piensa en sus cazas como meros aviones, sino como el cerebro de un enjambre. La prueba más evidente es el desarrollo del J-20S, una versión del caza furtivo «Dragón Poderoso» que incorpora un segundo tripulante. Su misión no es copilotar, sino dirigir y coordinar en tiempo real un escuadrón de drones de combate, convirtiendo al avión en un puesto de mando aéreo. Con esta capacidad, Pekín redefine las tácticas de la guerra moderna con la primera variante biplaza del mundo en un caza de quinta generación.
El desarrollo de esta aeronave se enmarca en un ambicioso programa de vehículos no tripulados que abarca desde grandes aparatos de ataque hasta drones del tamaño de un mosquito para operaciones especiales.
De hecho, este modelo es la punta de lanza de una filosofía militar mucho más amplia. El J-20 no ha sido concebido para actuar en solitario, sino como el eje de un ecosistema conectado en el campo de batalla. La aeronave está diseñada para operar en perfecta sincronía con otros activos, como los drones de ataque furtivos GJ-11 o distintos aviones de guerra electrónica, tejiendo una red ofensiva y defensiva de una enorme complejidad. Esta estrategia se alinea con una tendencia global en la que incluso la armada más poderosa del mundo ya vislumbra un futuro donde nada estará tripulado, delegando progresivamente el riesgo en las máquinas.
El cerebro y las garras del Dragón Poderoso
En este sentido, el esfuerzo industrial para sostener esta visión es formidable, con un ritmo de producción que ya se estima en unas 120 unidades anuales. El programa ha superado por completo la dependencia de los motores rusos que lastraba sus primeras versiones, integrando ya el avanzado WS-15 de fabricación nacional, lo que supone un hito en su industria aeroespacial, según informa el medio local South China Morning Post. La aeronave, en servicio desde 2017, recibe ahora un paquete de mejoras cruciales para afianzar su papel en el escenario global.
J-20も既にJ-20A、J-20Sへと生産が移っていき旧型機に。そして時期に旧世代機に。 https://t.co/ZYpzpyXevJ pic.twitter.com/vVHiviepO0
— お砂糖wsnbn (@sugar_wsnbn) January 11, 2026
Por un lado, una de las actualizaciones más notables reside en la integración de la inteligencia artificial. Lejos de ser un automatismo más, el sistema funciona como un asistente de combate para el piloto. Esta tecnología se encarga de procesar la ingente cantidad de información del entorno, desde los datos de los sensores hasta las amenazas enemigas, para ofrecer soluciones tácticas y reducir así la carga de trabajo del tripulante en los momentos de máxima tensión.
Este enfoque en la superioridad cognitiva es un campo de batalla en sí mismo, donde también se considera que la verdadera superarma de EE. UU no es un caza o un misil, sino su 'cerebro' tecnológico para dominar el conflicto.
Por otro lado, la capacidad de fuego del caza también se ha visto reforzada. El arsenal del J-20 se ampliará con nuevos misiles aire-aire de mayor alcance, pero, sobre todo, con una resistencia muy superior a las contramedidas y las interferencias electrónicas. Estas mejoras en el armamento, la aviónica y la propulsión consolidan el proyecto chino como uno de los programas de aviación militar más ambiciosos de la actualidad.