Donald Trump da la orden y quiere que la Armada Estadounidense disponga de nuevos sistemas láser de última generación
Estados Unidos impulsa una nueva generación de acorazados equipados con armas láser de alta energía para blindar su flota. Este despliegue tecnológico marca un punto de inflexión en la defensa marítima global
El anuncio de la creación de los acorazados clase Trump ha sacudido los cimientos de la arquitectura naval contemporánea. Estos buques, que alcanzarán las 40.000 toneladas, superan con creces el tamaño de los actuales destructores y pretenden reintroducir la supremacía del fuego pesado a través de misiles hipersónicos, cañones electromagnéticos y láseres de combate. Para la Armada Española, inmersa en el desarrollo de las fragatas F-110, este giro estadounidense supone un desafío doctrinal sobre cómo proteger los grupos de combate frente a nuevas amenazas.
Según recoge el medio especializado Interesting Engineering, el Almirante Daryl Caudle, jefe de Operaciones Navales, ha manifestado su apoyo total a estas plataformas como el motor necesario para estandarizar las armas de energía dirigida. El objetivo es que estos colosos actúen como bancos de pruebas para integrar láseres no solo en buques, sino también en la protección de bases en tierra. Actualmente, el destructor USS Preble ya opera con el sistema HELIOS de Lockheed Martin, diseñado para neutralizar amenazas de inteligencia y drones.
Omg. The new Trump-class warship announced today — the ‘USS Defiant’ — will bear an image of Trump’s iconic “FIGHT” pose from the Butler, PA assassination attempt.
— johnny maga (@_johnnymaga) December 22, 2025
This is so metal. 🔥 pic.twitter.com/QRqgZVOg2d
Apunta el medio citado que este impulso responde al concepto de la Flota Dorada del Gobierno estadounidense, que busca naves cien veces más potentes que cualquier acorazado previo. Mientras el sistema ODIN ya se utiliza para cegar sensores enemigos, la nueva estrategia pretende solventar los problemas de refrigeración y potencia que hasta ahora limitaban el uso de láseres en alta mar.
La llegada de estas ciudades tecnológicas obliga a España a replantear sus inversiones en defensa. La industria nacional, con empresas como Indra o Navantia, ya trabaja en sistemas de defensa de punto y energía dirigida, pero la escala de los nuevos buques norteamericanos sitúa el listón en una capacidad de disuasión hasta ahora desconocida en el Mediterráneo o el Atlántico.
La integración de estas capacidades en la flota aliada determinará la seguridad de las rutas comerciales y la respuesta ante conflictos asimétricos en el siglo XXI. El éxito de los ensayos realizados en 2025 abre la puerta a que el sueño de un láser en cada cubierta se convierta en una realidad operativa antes de finalizar la década.
Sin embargo, la capacidad de entrega genera dudas, puesto que la primera potencia naval del mundo retrasa la entrega de su próximo portaaviones y revisa sus calendarios operativos. En este sentido, fuentes del sector confirman que ya sabemos cómo serán los próximos destructores de la Armada, que apostarán decididamente por más misiles y armas de energía.