El Cuerpo de Marines de EE. UU. instalará un "cerebro digital" en su dron más peligroso

El Cuerpo de Marines de los Estados Unidos ha seleccionado el avión no tripulado YFQ-42A de General Atomics para evaluar su integración como escolta inteligente de cazas tripulados

El Cuerpo de Marines de EE. UU. instalará un "cerebro digital" en su dron más peligroso
El avión no tripulado YFQ-42A de General Atomic durante un ejercicio aéreo
Publicado en Defensa

La guerra moderna está a punto de presenciar un cambio de paradigma irreversible: el fin del piloto solitario y el ascenso del binomio hombre-máquina. En esta carrera por la superioridad tecnológica, el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos (USMC) ha movido ficha seleccionando la plataforma YFQ-42A, desarrollada por General Atomics, como pieza central para sus evaluaciones en el programa de Aeronaves de Combate Colaborativas (CCA). Esta apuesta estratégica encaja con una visión global donde la Armada más poderosa del mundo vislumbra un futuro en el que prácticamente ningún vehículo de combate estará tripulado.

Según reportes técnicos de interestingengineering.com, el núcleo de esta iniciativa no es simplemente volar drones, sino integrar un "cerebro digital" gubernamental en estas estructuras. La meta es clara: transformar estas aeronaves en "wingmen" o puntos de ala artificiales, capaces de tomar decisiones autónomas y ejecutar maniobras complejas en coordinación directa con los cazas tripulados, redefiniendo las reglas del combate aéreo.

Los drones están evolucionando muy rápido y aquí está la prueba

El despliegue no se limita a un único contendiente. Para garantizar la máxima operatividad dentro del Grupo de Tareas Aéreas y Terrestres de los Marines (MAGTF), el Cuerpo también ha incorporado a la fase de pruebas de vuelo al YFQ-44A, la apuesta de la firma tecnológica Anduril. Ambos modelos servirán como bancos de pruebas dinámicos para validar la doctrina de los "escoltas leales".

La función de estos aparatos va mucho más allá de la simple observación. Están diseñados para actuar como multiplicadores de fuerza: desde ejecutar misiones de reconocimiento avanzado y apoyo táctico, hasta servir de señuelo para atraer fuego enemigo, garantizando así la supervivencia de los pilotos humanos. El contrato actual prioriza la velocidad de desarrollo, buscando una integración ágil de sistemas de misión que permitan desplegar tanto efectos cinéticos como de guerra electrónica en los escenarios más hostiles. La sofisticación de estos sistemas confirma que los drones de combate pasan al siguiente nivel, integrando capacidades para operar en enjambres y saturar las defensas adversarias.

El cronograma de desarrollo del YFQ-42A demuestra la urgencia del Pentágono por adoptar estas capacidades. La aeronave, que ya había sido seleccionada por la Fuerza Aérea de EE. UU. en abril de 2024, completó su vuelo inaugural apenas un año después, en agosto de 2025. Su arquitectura destaca por un diseño modular, característica clave que permite reconfigurar el dron rápidamente para cumplir con distintos perfiles de misión según lo exija el teatro de operaciones.

Desde la industria, Mike Atwood, vicepresidente de programas avanzados de GA-ASI, subraya que el valor de esta tecnología reside en su equilibrio entre coste y letalidad. Se trata de una solución asequible que no sacrifica potencia operativa. Con este movimiento, el mando militar estadounidense acelera su transición hacia una flota híbrida, donde la inteligencia artificial no es una promesa, sino el copiloto indispensable de la próxima década.

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