El ejército estadounidense presenta un tanque con una cabina de F1 y controles de videojuego

El ejército de Estados Unidos acelera en su carrera armamentística con el M1E3 Abrams: un tanque más ligero y eficiente, con inteligencia artificial y hasta un control similar al de una videoconsola

El ejército estadounidense presenta un tanque con una cabina de F1 y controles de videojuego
El carro de combate M1 Abrams ha tenido una modernización gradual a lo largo de los años desde que se diseñara en 1980
Publicado en Defensa

El futuro de la fuerza acorazada del Ejército de Estados Unidos ya no se medirá en la potencia de su blindaje, sino en la destreza de una tripulación más reducida y conectada. La principal novedad del M1E3 Abrams, el carro de combate que renovará su flota, reside en su cabina, donde la dotación se reduce a tres soldados gracias a la incorporación de un sistema de autocarga para el armamento principal. Este cambio, que optimiza los recursos humanos, es solo el primer indicio de una transformación mucho más profunda.

De hecho, la experiencia del conductor ha sido completamente rediseñada pensando en las nuevas generaciones. Se abandona el tradicional sistema de palancas para dar paso a un control semejante a un mando de Xbox, fabricado por la empresa especializada Fanatec. El puesto de conducción se asemeja ahora más a la cabina de un monoplaza de Fórmula Uno que al interior de un pesado vehículo militar, buscando una interfaz intuitiva y adaptada a los reflejos de los soldados más jóvenes.

Un corazón híbrido y un cerebro con inteligencia artificial

Estas innovaciones tecnológicas son la punta de lanza de un programa que busca un vehículo más ágil y eficiente para los conflictos venideros. El nuevo M1E3 será un 25 % más ligero que sus predecesores, una reducción de peso clave para mejorar su movilidad en el campo de batalla. Esta remodelación integral, tal y como se informó hace tiempo en un anuncio hecho por el Congreso, se enmarca en la necesidad del Pentágono de modernizar su principal herramienta de combate terrestre. Este esfuerzo se encuadra en una tendencia general de rearme entre los aliados de la OTAN, donde Alemania también está ampliando la producción de su más moderno vehículo de combate para reforzar el flanco este de la Alianza.

Asimismo, el motor del Abrams experimenta una revolución con la introducción de un tren motriz híbrido-eléctrico. Esta tecnología no solo mejora la agilidad del carro, sino que tiene un impacto directo en la logística de las operaciones, ya que reducirá su consumo a la mitad. Con un motor principal fabricado por Caterpillar, la eficiencia energética se convierte en un factor estratégico de primer orden.

Además, el blindado contará con aplicaciones de inteligencia artificial generativa para asistir a la tripulación en la toma de decisiones. Pero su adaptación a las nuevas amenazas no termina ahí. El diseño del M1E3 Abrams incorpora de serie armamento específico pensado para neutralizar la amenaza de los drones, un elemento que se ha vuelto omnipresente y decisivo en las guerras modernas. El desarrollo de estas contramedidas responde a la amenaza de aparatos cada vez más sofisticados, como el nuevo dron ruso inmune a la guerra electrónica que ya se utiliza en el conflicto de Ucrania.

Finalmente, la urgencia de Washington por disponer de esta nueva plataforma ha quedado patente en la revisión de su calendario. Las previsiones iniciales se han visto drásticamente alteradas y los primeros prototipos de prueba estarán operativos en 2026, lo que supone un adelanto de seis años sobre el cronograma original. Una aceleración que subraya la importancia estratégica de este salto tecnológico para el Ejército estadounidense.

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