El nuevo escudo antiaéreo alemán: ametralladoras rotativas y drones para neutralizar amenazas a 70 kilómetros
La compañía Diehl Defence ha presentado un revolucionario sistema móvil de defensa aérea que combina fuego cinético a corta distancia con interceptores de largo alcance. Bautizado en honor al perro guardián de la mitología nórdica
La proliferación de vehículos no tripulados en los conflictos europeos recientes obligó a las potencias militares a buscar soluciones inmediatas. En ese escenario, la industria armamentística alemana presentó su última plataforma tecnológica en la feria Enforce Tac 2026 de Núremberg. El fabricante Diehl Defence desveló oficialmente el sistema Garmr, un blindado móvil diseñado para aniquilar drones con una precisión letal y adaptarse a las exigencias de los combates contemporáneos.
El nombre elegido por la compañía remite a la mitología nórdica, donde Garmr es el temible sabueso que custodia las puertas del inframundo. A partir de ahora, este guardián de acero asumirá el rol de centinela mediante redes de sensores avanzados, con el objetivo de detectar amenazas tempranas y neutralizarlas antes de que vulneren el perímetro de seguridad.
Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, el concepto operativo de este vehículo se basa en una defensa multicapa que no deja margen de escape. El sistema sustituye al anterior Vehículo de Defensa Cinética (KDV) y supone un salto cualitativo en la protección del espacio aéreo, tanto en entornos urbanos como en la primera línea del frente.
Fuego cinético y enjambres interceptores
Para las distancias cortas, el blindado integra ametralladoras rotativas de accionamiento eléctrico capaces de mantener una cadencia de fuego devastadora. A ello se suma una estabilización avanzada que permite disparar mientras el vehículo se desplaza a toda velocidad. Las configuraciones iniciales utilizaban la conocida Minigun M134D de 7,62 milímetros, con un rango efectivo de mil metros.
No obstante, la nueva versión incorpora una ametralladora 503D de 12,7 milímetros que amplía la distancia de combate hasta los dos kilómetros y habilita el uso de proyectiles de alto poder explosivo. Por su parte, el fabricante ya planea integrar cañones de 20 milímetros en futuras actualizaciones para reforzar su capacidad destructiva.
Inteligencia artificial en el campo de batalla
Cuando la amenaza supera el rango de la munición convencional, el vehículo despliega dos tipos de drones interceptores clasificados como sistemas de corto y medio alcance. Esta combinación de fuego tradicional y tecnología no tripulada extiende el rango de intercepción más allá de los 70 kilómetros, en función de la configuración táctica elegida por el mando militar.
Todo el proceso balístico y de vuelo está respaldado por un cerebro digital. El sistema utiliza inteligencia artificial para la detección y selección de objetivos, lo que agiliza las funciones de mando y reduce el tiempo de reacción humano. La máquina procesa los datos del radar y decide en fracciones de segundo si resulta más eficiente usar la ametralladora o lanzar un dron kamikaze para derribar aparatos de Clase I y Clase II de la OTAN.