El Pentágono inyecta 383 millones para resucitar su misil nuclear más letal hasta 2084
La Armada de Estados Unidos ha adjudicado un contrato millonario a Lockheed Martin para extender la vida operativa de su principal proyectil balístico submarino. La actualización tecnológica del sistema garantizará la disuasión
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha puesto en marcha una ambiciosa actualización de su arsenal estratégico submarino. La Armada estadounidense otorgó una modificación de contrato valorada en 383 millones de dólares a la compañía aeroespacial Lockheed Martin para desarrollar el programa de extensión de vida útil del misil balístico nuclear Trident II D5. La maniobra financiera busca asegurar la superioridad militar estadounidense en los océanos frente al rearme acelerado de potencias rivales.
Este proyectil de combustible sólido y tres etapas constituye la columna vertebral de la disuasión nuclear marítima tanto de Washington como de Londres. En estos momentos, el arma se encuentra desplegada a bordo de los submarinos de clase Ohio estadounidenses y los de clase Vanguard británicos. El objetivo principal de esta inyección de capital pasa por garantizar la viabilidad operativa del sistema de armas hasta el año 2084. Con ello, el Pentágono adapta su tecnología a los desafíos futuros y mitiga los problemas derivados de la obsolescencia de sus materiales originales.
La modernización, conocida técnicamente como programa D5LE2, incluye mejoras sustanciales en los sistemas de propulsión y navegación electrónica. Estas actualizaciones permitirán al misil mantener su altísima precisión y su capacidad para evadir contramedidas enemigas, según detalla el portal especializado Interesting Engineering. El proyectil cuenta con un alcance superior a los 12.000 kilómetros y está diseñado para transportar múltiples vehículos de reentrada independientes (MIRV). Esta característica técnica le otorga una flexibilidad táctica devastadora, de modo que un solo lanzamiento puede alcanzar diferentes objetivos estratégicos de forma simultánea.
Un nuevo centro de producción en Florida
Para respaldar la fabricación de los nuevos componentes, Lockheed Martin construirá unas nuevas instalaciones de producción en Titusville, en el estado de Florida. Este complejo industrial abarcará aproximadamente 21.000 metros cuadrados y supondrá la creación de unos 300 puestos de trabajo directos en una región históricamente ligada al desarrollo aeroespacial. La compañía prevé que la planta esté completamente operativa para el año 2027. Allí centralizará gran parte de la manufactura de las piezas clave que mantendrán el misil en servicio durante las próximas seis décadas.
El esfuerzo de ingeniería no recae exclusivamente en un solo contratista. El ecosistema del Trident también involucra a otras corporaciones de defensa como BAE Systems, que asume responsabilidades críticas en la integración de sistemas, el análisis de datos y la seguridad. El trabajo conjunto asegura la compatibilidad del misil con las futuras plataformas navales. Así, el proyectil actualizado se integrará progresivamente en los submarinos de misiles balísticos de nueva generación de la clase Columbia, llamados a sustituir a la actual flota estadounidense.
La decisión de modernizar el Trident II D5 responde a la necesidad urgente de reemplazar componentes envejecidos tras más de tres décadas de servicio ininterrumpido. Desde su despliegue inicial en 1990, el sistema demostró una fiabilidad excepcional con un historial de pruebas de vuelo exitosas. Sin embargo, la longevidad de sus ojivas nucleares W76 y W88 requería una intervención profunda para evitar fallos. La actualización tecnológica blinda la capacidad de segundo ataque de las potencias aliadas, manteniendo intacta la credibilidad de su fuerza disuasoria en un escenario geopolítico cada vez más tenso.