Estados Unidos activa el temible misil hipersónico 'Dark Eagle': Mach 5 y un alcance letal de 3.500 kilómetros
Tras años de retrasos y fallos técnicos, las Fuerzas Armadas estadounidenses ultiman el despliegue de su primera batería operativa del Arma Hipersónica de Largo Alcance
El Pentágono pondrá en servicio activo su primera batería operativa del Arma Hipersónica de Largo Alcance (LRHW por sus siglas en inglés) en las próximas semanas. Este sistema de ataque terrestre, bautizado como 'Dark Eagle', permitirá a Washington cerrar la brecha estratégica que mantenía con potencias rivales como Rusia y China, países que ya han integrado este tipo de armamento de nueva generación en sus arsenales.
El programa militar ha sufrido repetidos retrasos desde el año 2023, acumulando cancelaciones en los ensayos de vuelo por problemas de integración y fallos en los sistemas de lanzamiento. Sin embargo, las últimas pruebas realizadas a finales del año pasado demostraron la viabilidad técnica del proyecto.
El despliegue inicial recaerá sobre el 5º Batallón del 3º Regimiento de Artillería de Campaña, ubicado en la Base Conjunta Lewis-McChord. Esta unidad centrará sus operaciones en la región del Indo-Pacífico para ejercer labores de disuasión directa frente a posibles agresiones en la zona.
Un planeador indetectable en la atmósfera
La arquitectura técnica de este proyectil difiere radicalmente de los misiles balísticos convencionales, según detalla un informe publicado por el medio especializado Interesting Engineering. El sistema combina un cohete propulsor de dos etapas con un cuerpo de planeo hipersónico común. Una vez que el cohete alcanza la altitud y velocidad óptimas, libera el planeador, que inicia un descenso letal hacia su objetivo.
Durante esta fase final, el 'Dark Eagle' es capaz de superar la velocidad de Mach 5, lo que se traduce en más de 6.000 kilómetros por hora. A diferencia de las trayectorias parabólicas predecibles del armamento tradicional, este vehículo maniobra de forma errática a través de las capas superiores de la atmósfera. Esta capacidad de cambiar de rumbo en pleno vuelo lo hace prácticamente invulnerable ante los actuales sistemas de intercepción antiaérea.
Alcance intercontinental sin arriesgar pilotos
Las especificaciones del sistema revelan un arma diseñada para golpear centros de mando y objetivos de alto valor en cuestión de minutos. El proyectil cuenta con un alcance operativo estimado en 3.500 kilómetros. Esta enorme distancia permite a las fuerzas estadounidenses proyectar su poder destructivo sobre vastas áreas territoriales y amenazar infraestructuras críticas desde bases seguras, sin necesidad de desplegar aviones de combate en zonas hostiles.
El desarrollo de esta tecnología ha requerido superar enormes desafíos de ingeniería de materiales. El fuselaje del misil debe soportar temperaturas extremas cercanas a los 1.650 grados centígrados, generadas por la brutal fricción del aire durante el vuelo hipersónico. Esta exigencia térmica ha complicado enormemente la producción en cadena, limitando por el momento el ritmo de fabricación a un número muy reducido de unidades mensuales.
Pese a los altos costes, estimados en unos 41 millones de dólares por unidad, el Ejército y la Armada de Estados Unidos comparten el diseño del cuerpo de planeo para abaratar el programa. Mientras las fuerzas terrestres preparan sus lanzadores móviles sobre camiones pesados, la Marina ya trabaja a contrarreloj para integrar una variante naval de este mismo misil en sus destructores de la clase Zumwalt y en los futuros submarinos de ataque.