Hyundai planea un misil hipersónico capaz de alcanzar cinco veces la velocidad del sonido: se lo entregará a Corea del Sur
Seúl fabricará en serie sus propios misiles hipersónicos a partir de 2035. El programa HyCore, capaz de superar cinco veces la velocidad del sonido, garantiza ataques fulminantes y una disuasión estratégica vital ante la escalada
Corea del Sur ha decidido sacudir el tablero de la defensa global con un anuncio que redefine el equilibrio estratégico en el Pacífico y resuena con fuerza en las cancillerías europeas. El país asiático iniciará la producción en masa de sus propios misiles hipersónicos en el año 2035, un hito tecnológico que supone un aviso directo para los aliados occidentales. Mientras España y sus socios de la OTAN analizan con recelo el desarrollo de armas capaces de pulverizar cualquier sistema de interceptación actual, Seúl acelera para no quedar a la zaga ante el empuje de potencias revisionistas. La preocupación generalizada tiene fundamentos recientes, recordando el impacto estratégico de la superarma de Putin con la que quiere asustar a Occidente al ser considerada imposible de parar.
Bajo la dirección técnica de la Agencia para el Desarrollo de la Defensa (ADD) y el liderazgo industrial de Hyundai Rotem, el proyecto ha sido bautizado como "HyCore". Este sistema de armamento busca superar con holgura el umbral de Mach 5, lo que supone desplazarse a más de 6.100 kilómetros por hora.
Hyundai pasa de los coches a los misiles y, además hipersónicos
El cronograma, que arrancó silenciosamente en 2018, contempla una tecnología de propulsión de vanguardia que absorbe oxígeno de la atmósfera para alimentar la combustión, permitiendo ataques quirúrgicos a escala global en cuestión de minutos. Esta asombrosa capacidad evasiva busca superar cualquier barrera antiaérea, un desafío tecnológico palpable tras revelarse la tensión en EE.UU. por la superarma balística rusa que ha fulminado la eficacia de los sistemas Patriot en Ucrania.
La viabilidad de este desafío militar se sustenta en éxitos recientes que han disparado las alarmas en las agencias de inteligencia. Según los datos del programa, durante las pruebas de vuelo ejecutadas en este 2024, un prototipo del HyCore logró alcanzar una velocidad de Mach 6 a una altitud de 23 kilómetros. Estos resultados permiten a la firma coreana —que ya lidera sectores disruptivos como la robótica— confirmar que el horizonte de 2035 es una meta técnica totalmente ejecutable.
Con este avance, el gigante asiático aspira a ingresar en el restringido club que hoy encabezan Estados Unidos, Rusia y China, y en el que naciones como Francia o el Reino Unido aún se encuentran en etapas experimentales. La urgencia no es casual; el contexto geopolítico en la región no admite vacilaciones. Como advierte el analista Yang Uk, del Instituto Asan de Estudios Políticos, este arsenal es la pieza maestra para neutralizar instalaciones críticas de Corea del Norte de forma fulminante ante cualquier signo de agresión inminente. Además, este desarrollo hipersónico sirve para equilibrar la balanza militar frente a Pekín, justo en un momento donde el portaaviones más grande de China acaba de debutar consolidando su agresiva proyección de poder regional.
Mientras Pionyang presume de sus propios ensayos desde 2021 y Pekín ya mantiene operativo su sistema DF-17, Seúl confía en que el HyCore apuntale la arquitectura de disuasión de sus proyectiles de la serie Hyunmoo. La cuenta atrás para mediados de la próxima década ya ha comenzado. En un escenario internacional donde los tiempos de reacción han dejado de medirse en horas para computarse en segundos, la capacidad de golpear a velocidades hipersónicas transmuta de forma irreversible las doctrinas de la guerra moderna.