El Pentágono despliega un estatorreactor hipersónico impreso en 3D

El Pentágono revoluciona la carrera hipersónica con el éxito de la misión Cassowary Vex. El despliegue del primer vehículo de pruebas fabricado mediante impresión 3D marca un hito estratégico para acelerar el desarrollo de sistema

El Pentágono despliega un estatorreactor hipersónico impreso en 3D
Vehículo hipersónico de Casowary Vex
Publicado en Ciencia

El Pentágono ha asestado un golpe de autoridad en la carrera por la supremacía militar con el éxito de la misión "Cassowary Vex". Mientras Europa aún debate los límites de su autonomía estratégica, Estados Unidos ya despliega plataformas de bajo coste fabricadas íntegramente mediante impresión 3D. Este hito redefine la guerra del futuro: proyectiles a más de Mach 5 capaces de burlar cualquier sistema de defensa convencional que España o sus aliados mantengan operativos actualmente. En un contexto donde la tecnología bélica avanza imparable, los analistas advierten que una escalada mayor podría ser fatídica, recordando que una guerra nuclear acabaría con el ser humano si no se mantienen los equilibrios de poder.

Según detalla la Unidad de Innovación de Defensa (DIU), el lanzamiento se efectuó mediante el cohete HASTE, un vector de la firma Rocket Lab optimizado para liberar carga en condiciones de propulsión atmosférica extrema. En el núcleo de la operación destaca el DART AE, un prototipo de tres metros desarrollado por la australiana Hypersonix.

La impresión 3D sube de nivel y pronto será infalible en cuestiones espaciales

Este ingenio utiliza un motor 'scramjet' de hidrógeno gaseoso, construido con aleaciones diseñadas por fabricación aditiva para resistir temperaturas abrasadoras. La viabilidad de estos motores podría aumentar drásticamente ahora que descubren una nueva manera de conseguir hidrógeno limpio y muy barato, resolviendo uno de los grandes retos logísticos del combustible.

El programa HyCAT, liderado por el teniente coronel Nicholas Estep, busca eliminar el tradicional "cuello de botella" de las potencias militares: la escasez de túneles de viento. Al emplear plataformas comerciales escalables, el Pentágono acelera los ciclos de prueba y reduce costes de forma drástica. Para Michael Smart, cofundador de Hypersonix, los datos de vuelo reales son el único camino para dar forma a los aviones hipersónicos operativos del mañana.

La inversión es masiva: el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea estadounidense destinan miles de millones de dólares a armas que superan los 6.000 kilómetros por hora. Bajo la supervisión de Emil Michael, director de Tecnología del Departamento de Defensa, se ha validado por primera vez el uso de una plataforma comercial para recopilar datos críticos de trayectoria. Este avance no es solo técnico, sino logístico, permitiendo una producción en masa hasta ahora impensable en el sector aeroespacial.

La capacidad de maniobrar a velocidades hipersónicas para evadir escudos antimisiles tradicionales altera irreversiblemente la balanza de poder global. España, integrada en el paraguas defensivo de la OTAN, observa cómo la tecnología de impresión 3D y los nuevos motores de hidrógeno aceleran un escenario donde la velocidad punta ya no es una ventaja competitiva, sino el requisito mínimo de supervivencia en un tablero geopolítico que ya no permite errores de cálculo.

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