Estados Unidos saca pecho y enseña su nuevo misil hipersónico: recorre 3.500 kilómetros en 20 minutos

El nuevo misil hipersónico del Ejército de Estados Unidos, bautizado como 'Dark Eagle', es capaz de golpear objetivos a 3.500 kilómetros en menos de 20 minutos, una amenaza casi imposible de neutralizar para cualquier defensa

Estados Unidos saca pecho y enseña su nuevo misil hipersónico: recorre 3.500 kilómetros en 20 minutos
Camión militar con una lanzadera especial acoplada para poder disparar misiles al enemigo
Publicado en Defensa

La capacidad de golpear un objetivo con una contundencia casi imposible de neutralizar se ha convertido en una de las grandes obsesiones del Pentágono. La clave reside en una combinación de velocidad endiablada y una trayectoria impredecible en la fase final del vuelo, un binomio que convierte a la nueva generación de armamento en un desafío para las defensas actuales, diseñadas para interceptar proyectiles mucho más lentos y previsibles. Se abre así una nueva era en la guerra de precisión a larga distancia. En esta nueva doctrina, la clave no es solo el proyectil en sí, sino la capacidad de integrarlo en un sistema de combate avanzado, donde la verdadera superarma de EE. UU es su 'cerebro' tecnológico.

De hecho, este nuevo capítulo en la carrera armamentística tiene un nombre propio: «Dark Eagle». Bajo esta denominación se esconde el sistema de Armas Hipersónicas de Largo Alcance (LRHW, por sus siglas en inglés), que está llamado a ser el primer sistema de misiles hipersónicos que recibirán las fuerzas terrestres de Estados Unidos. A diferencia de otros proyectiles, este se lanza desde un remolque terrestre móvil, lo que le confiere una notable flexibilidad operativa en el campo de batalla. Este no es el único esfuerzo en marcha, ya que el Pentágono explora otros conceptos como el que podría ser el nuevo misil hipersónico estadounidense "Barbanegra" para ampliar estas capacidades.

Un alcance de miles de kilómetros en cuestión de minutos

Por otro lado, su capacidad destructiva se aleja por completo de la lógica convencional. La ojiva del «Dark Eagle» no depende de una carga explosiva tradicional, sino que su letalidad, como se publicó en Interesting Engineering, se basa en la pura energía cinética del impacto. Con un peso inferior a los 14 kilogramos, está diseñada para dispersar una serie de proyectiles sobre un área equivalente a un gran aparcamiento, lo que la hace ideal para neutralizar objetivos de alto valor, como radares o baterías antiaéreas.

En este sentido, las cifras que maneja el Ejército estadounidense son elocuentes. El sistema «Dark Eagle» puede alcanzar un objetivo situado a unos 3.500 kilómetros de distancia en menos de veinte minutos, lo que garantiza una respuesta casi instantánea ante amenazas críticas. Para lograr esta proeza, el proyectil viaja a velocidades que superan Mach 5, es decir, más de cinco veces la velocidad del sonido, una barrera que lo hace extremadamente difícil de detectar e interceptar.

Asimismo, la iniciativa del Ejército no es un proyecto aislado, sino la punta de lanza de una estrategia de mayor envergadura del Pentágono para asegurar su superioridad militar. La Marina de Estados Unidos trabaja en paralelo en un sistema de características muy similares, con la intención de desplegarlo tanto en sus buques de superficie como en sus submarinos, lo que demuestra la apuesta decidida de las fuerzas armadas norteamericanas por dominar esta nueva frontera del armamento estratégico.

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