Hyundai deja los coches y se mete a la tecnología militar: este es su nuevo dispositivo

La tecnología de hidrógeno revoluciona la defensa en el World Defense Show 2026. Hyundai Rotem despliega en Riad sus blindados Black Veil, plataformas no tripuladas de sigilo absoluto que eliminan la huella térmica

Hyundai deja los coches y se mete a la tecnología militar: este es su nuevo dispositivo
Carro de combate surcoreano K2 Black Panther
Publicado en Defensa

La carrera por la hegemonía tecnológica en el campo de batalla ha tomado un rumbo irreversible hacia la sostenibilidad energética. Un movimiento que España y sus socios de la OTAN vigilan con extrema atención para evitar el rezago estratégico en la modernización de sus capacidades. Mientras el Ministerio de Defensa español sopesa la descarbonización de sus flotas blindadas, la industria internacional ya ha fijado el horizonte de 2026 para la eclosión definitiva del hidrógeno en el sector de la defensa, prometiendo vehículos capaces de operar sin rastro acústico ni térmico. En paralelo a la energía, el procesamiento de datos se convierte en un pilar de los ejércitos, redefiniendo la forma de trabajar de nuestros soldados.

Este salto cualitativo, liderado por el fabricante surcoreano Hyundai Rotem, se materializa en el Black Veil, una plataforma no tripulada propulsada íntegramente por celdas de combustible de hidrógeno. Según los planes estratégicos de la compañía, estos sistemas han dejado de ser meros prototipos experimentales para convertirse en capacidades listas para el despliegue en misiones de reconocimiento y apoyo logístico. La presentación oficial, prevista para el World Defense Show en Riad, incluirá también blindados de ruedas de 30 toneladas y el sistema HR-Sherpa, diseñado específicamente para la defensa aérea táctica contra drones. Y es que los tanques del futuro han llegado y ahora tienen inteligencia artificial, lo que permite una integración perfecta con estas plataformas de hidrógeno.

El hidrógeno verde podría llegar pronto al campo de batalla

La apuesta por el hidrógeno no responde únicamente a una conciencia ecológica, sino a una superioridad táctica disruptiva que supera las prestaciones del diésel convencional. La baja firma térmica de estos motores reduce drásticamente la detectabilidad de los blindados ante los sensores enemigos, una prioridad crítica para el Ejército de Tierra en escenarios de combate moderno. Esta cautela es vital ante amenazas emergentes, dado que Rusia acaba de mejorar estos drones kamikazes para cazar objetivos en movimiento con mayor eficacia.

Además, la tecnología está optimizada para ofrecer una resistencia operativa sostenida y tiempos de reabastecimiento rápidos, incluso en entornos de calor extremo. Estos desarrollos buscan alinearse con las grandes estrategias internacionales de defensa que pretenden localizar la producción de alta tecnología y diversificar el tejido industrial. La integración de estos avances supone la culminación de la transferencia tecnológica desde el sector automotriz civil al blindaje pesado, permitiendo que la innovación de los grandes grupos industriales llegue a la primera línea del frente.

Con la exhibición de las nuevas variantes del tanque K2 Black Panther y los sistemas de integración entre plataformas tripuladas y no tripuladas, el hidrógeno se consolida como un factor estratégico de primer orden. La logística militar del futuro se encamina hacia una energía limpia que promete cambiar para siempre las reglas del sigilo y la autonomía en los teatros de operaciones de la próxima década.

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