Japón planea misiles Tipo 12 con un alcance de 621 millas para poner el estrecho de Taiwán a su alcance

El Gobierno nipón acelera su estrategia de disuasión militar en el Pacífico con el despliegue de sus proyectiles antibuque más avanzados. Esta maniobra táctica busca blindar el estrecho de Taiwán ante posibles ofensivas navales

Japón planea misiles Tipo 12 con un alcance de 621 millas para poner el estrecho de Taiwán a su alcance
Camión militar de las fuerzas de autodefensa japonesas disparando un misil Tipo 12 (Wikimedia Commons)
Publicado en Defensa

La escalada de tensión en el Pacífico occidental ha empujado a Tokio a mover ficha en el tablero militar. El Ejecutivo nipón ha comenzado el despliegue de sus sistemas de misiles antibuque Tipo 12, una tecnología de fabricación nacional montada sobre vehículos pesados que redefine el equilibrio de fuerzas en la región. La decisión responde a la creciente presión en el mar de China Oriental y busca establecer un perímetro de seguridad frente a las ambiciones navales de Pekín.

El rearme japonés abandona su histórica postura pasiva para abrazar una estrategia de disuasión activa. En este contexto, las unidades militares han empezado a recibir estos lanzadores en el Campamento Kengun, una base estratégica situada en la prefectura de Kumamoto, en la isla suroccidental de Kyushu. Desde esta posición geográfica, las fuerzas armadas japonesas obtienen una ventaja táctica sobre uno de los pasos marítimos más disputados del planeta.

Un mensaje directo a Pekín y al poder militar chino

El factor diferencial de este armamento radica en su drástica mejora operativa. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, los ingenieros de Mitsubishi Heavy Industries han logrado ampliar el alcance del proyectil hasta los 1.000 kilómetros, lo que pulveriza el límite de 200 kilómetros de la versión anterior. Esta actualización tecnológica permite a Japón cubrir la práctica totalidad del mar de China Oriental sin necesidad de mover sus baterías de la costa.

La ubicación y el radio de acción de los nuevos proyectiles no dejan lugar a dudas sobre su objetivo principal en caso de conflicto. El paraguas defensivo japonés apunta directamente al estrecho de Taiwán, lo que crearía una zona de exclusión virtual que complicaría cualquier operación naval china. Las autoridades niponas consideran que la única forma de garantizar la paz regional pasa por exhibir una potencia de fuego capaz de neutralizar amenazas a cientos de kilómetros.

El adelanto en el calendario evidencia la urgencia con la que Tokio percibe el deterioro de la seguridad en Asia. Por ello, el Ministerio de Defensa japonés ha acelerado un año la instalación de estas baterías ante el incremento constante de las incursiones marítimas y aéreas en sus zonas de influencia. La doctrina militar del país asume ahora que una crisis armada en la isla de Taiwán representaría una amenaza existencial inmediata para la propia supervivencia de Japón.

Este movimiento táctico en la isla de Kyushu forma parte de una reestructuración defensiva mucho más ambiciosa. A ello se suma que las fuerzas armadas están fortificando todo el archipiélago de las Ryukyu con radares de última generación, en preparación para un escenario de combate de alta intensidad. La transformación de estas islas en fortalezas artilladas busca negar el acceso a flotas hostiles e impedir que rompan el cerco hacia el océano Pacífico abierto.

La respuesta desde el continente asiático no se ha hecho esperar ante este cambio de paradigma. Por su parte, el Gobierno chino ha calificado la maniobra como una provocación directa, y acusa a Tokio de acelerar una peligrosa remilitarización que rompe con su constitución pacifista de posguerra. Pese a las advertencias diplomáticas, Japón mantiene el rumbo fijo en su nueva política de seguridad nacional, convencido de que la disuasión armada evitará un conflicto a gran escala.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!