La Marina de EE. UU prueba con éxito un cañón láser capaz de fulminar drones desde un portaaviones
Estados Unidos da un paso decisivo en la guerra naval al ensayar un revolucionario sistema de energía dirigida a bordo del USS George H.W. Bush. Este dispositivo portátil, diseñado para abatir aeronaves no tripuladas
La guerra naval atraviesa un punto de inflexión ante la proliferación de amenazas aéreas de bajo coste. En respuesta a los continuos ataques con aeronaves no tripuladas, el Pentágono ha acelerado el despliegue de armamento de energía dirigida para proteger a sus flotas en las zonas más calientes del planeta.
En este contexto de urgencia táctica, la Marina estadounidense ejecutó una prueba de fuego real sin precedentes en aguas del océano Atlántico. El escenario elegido para este ensayo militar fue la cubierta de vuelo del portaaviones de clase Nimitz USS George H.W. Bush.
Allí se instaló el sistema LOCUST, un avanzado cañón láser diseñado para neutralizar enjambres enemigos con precisión milimétrica. Durante el ejercicio táctico, este dispositivo completó con éxito toda la cadena de letalidad, dado que detectó, rastreó y destruyó múltiples drones en pleno vuelo. Para ello, emitió un haz de luz de alta intensidad que calcina los componentes electrónicos del objetivo.
Un escudo portátil y letal
La revolución de este armamento va más allá de su poder destructivo. Su versatilidad logística marca un antes y un después en la ingeniería naval. El módulo defensivo se presenta en una plataforma autónoma que permite su instalación rápida en cualquier navío. De este modo, los ingenieros evitan realizar costosas modificaciones estructurales en los buques, lo que agiliza la modernización de la flota.
Según el portal especializado Interesting Engineering, esta tecnología destaca por ser completamente independiente de los sistemas de combate del barco. El cañón puede operar con sus propias baterías internas o, si la situación lo requiere, es capaz de extraer energía directamente de la red eléctrica del portaaviones para mantener una cadencia de fuego ininterrumpida.
El fin de los misiles millonarios
Hasta la fecha, las fuerzas navales desplegadas en regiones conflictivas como Oriente Medio se veían obligadas a disparar misiles interceptores valorados en millones de dólares para derribar drones suicidas de bajo coste. Esta asimetría económica representaba un grave problema de sostenibilidad para las arcas de Defensa.
Con la llegada del láser LOCUST, fabricado por la compañía AeroVironment, el coste por disparo se reduce a la electricidad consumida durante el impacto. A ello se suma que el sistema cuenta con una arquitectura abierta y sensores de radiofrecuencia que garantizan una cobertura visual de 360 grados en entornos marítimos exigentes.
Aunque el ensayo balístico se llevó a cabo en octubre del año pasado, las autoridades militares mantuvieron la operación en secreto hasta esta misma semana. La desclasificación de las imágenes confirma que las armas de energía dirigida ya son una realidad operativa dispuesta a redefinir las tácticas de defensa antiaérea a corto alcance.