Malas noticias para Estados Unidos: China informa que está lista para fabricar en masa su avión de combate furtivo
El pulso militar entre China y Estados Unidos sube de nivel con la producción en masa del caza furtivo J-35, el arma con la que Pekín busca desafiar la hegemonía aeronaval norteamericana en el Pacífico
La supremacía aérea de la Armada de Estados Unidos en los mares de Asia está a punto de ser desafiada. Durante décadas, la capacidad de desplegar cazas furtivos desde portaaviones ha sido un dominio casi exclusivo de Washington, una ventaja estratégica que ha modelado el equilibrio de poder en el Pacífico. Sin embargo, Pekín se prepara para dar un golpe de efecto en este tablero geopolítico con un caza de quinta generación que iguala, y en algunos aspectos pretende superar, a su rival norteamericano.
De hecho, el desarrollo del J-35 chino se entiende como una respuesta directa al F-35 estadounidense. Se trata de un avión bimotor con capacidades furtivas avanzadas, concebido específicamente para la guerra naval moderna. El objetivo de China no es solo construir un avión, sino crear un sistema de armas completo que proyecte su influencia militar lejos de sus costas y ponga fin a la era del monopolio tecnológico occidental en este campo. Esta carrera armamentística se evidencia también en el lado occidental, donde recientemente Lockheed Martin ha finalizado la entrega de los cazas F-35 que tenía pendientes, acelerando el ritmo de su propio programa.
Un nuevo equilibrio de poder naval en el Pacífico
Y este proyecto ya no es una simple ambición sobre el papel. La reciente aparición de varias unidades del J-35 con la característica imprimación verde de preproducción sugiere que se ha dado el salto a la fabricación en serie. Este paso industrial demuestra que China ha superado la fase de prototipos y está lista para comenzar a equipar su flota a una escala considerable, confirmando que la amenaza para el dominio estadounidense es inminente y real.
量産の進むJ-35戦闘機。
— お砂糖wsnbn (@sugar_wsnbn) January 6, 2026
1月6日午前、AVIC瀋陽2026年最初の飛行はJ-35。 pic.twitter.com/wGLTxauCOC
Detrás de este hito industrial se encuentra la Shenyang Aircraft Corporation (SAC), la empresa estatal que se había comprometido a duplicar su capacidad de producción en un plazo de tres a cinco años. Tal y como informa el medio Interesting Engineering, lo que parecía una meta ambiciosa se está convirtiendo en una realidad palpable, despejando cualquier duda sobre la potencia industrial del gigante asiático en el sector de la defensa.
Asimismo, la verdadera fuerza del J-35 reside en su perfecta integración con la joya de la corona de la Armada china. Su versión naval ha sido diseñada para operar desde el portaaviones Fujian, el más moderno de su flota. Los prototipos del caza ya han superado con éxito las pruebas de despegue y aterrizaje en cubiertas simuladas, validando su diseño para las exigentes condiciones del entorno marítimo.
Por otro lado, la entrada en servicio de este caza introduce un enorme factor de complejidad para la defensa de Taiwán. La capacidad de lanzar escuadrones de aviones furtivos desde el mar, mucho más allá del alcance de la mayoría de las defensas costeras, altera por completo los cálculos estratégicos en una de las zonas más volátiles del planeta. En respuesta directa a esta y otras amenazas, la isla ha reforzado sus capacidades defensivas con la reciente incorporación de un nuevo sistema antimisiles pensado para neutralizar un ataque a gran escala.
En definitiva, la producción en masa del J-35 es mucho más que un logro tecnológico; es una demostración de fuerza deliberada dirigida a Washington. Con este movimiento, Pekín no solo consolida su posición como una potencia naval de primer orden, sino que también envía un mensaje claro de que su intención es redefinir las reglas del juego y disputar la supremacía militar en la región del Indopacífico.