Pekín ultima un "submarino fantasma" de 20 metros diseñado para bloquear Taiwán

El Ejecutivo de Xi Jinping acelera su maquinaria bélica con el desarrollo del AJX002, un vehículo submarino no tripulado de proporciones gigantescas concebido para la guerra naval encubierta

Pekín ultima un "submarino fantasma" de 20 metros diseñado para bloquear Taiwán
Publicado en Defensa

El Ejército Popular de Liberación ha dado un paso de gigante en su estrategia de dominio naval con la presentación de su última arma secreta. Se trata del AJX002, un vehículo submarino no tripulado de tamaño extra grande que promete alterar las reglas del combate en el mar. Este dispositivo autónomo vio la luz durante un desfile militar en Pekín, un evento conmemorativo del final de la Segunda Guerra Mundial que sirvió como escaparate del poderío tecnológico del país asiático.

La principal misión de este coloso acuático es la colocación encubierta de minas navales, una táctica bélica diseñada específicamente para estrangular las vías de comunicación marítima. Los estrategas militares apuntan a que el objetivo primordial de este desarrollo es la isla de Taiwán, un territorio que las autoridades chinas consideran una provincia rebelde. El uso de armamento autónomo permite a las fuerzas armadas proyectar su fuerza de forma casi indetectable, lo que incrementa la probabilidad de un cerco en un futuro enfrentamiento.

Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, este dron submarino cuenta con una autonomía estimada de 1.000 millas náuticas, el equivalente a unos 1.800 kilómetros. Los ingenieros navales estiman que la mitad de su fuselaje está ocupada por enormes baterías de litio, lo que garantiza su funcionamiento durante misiones prolongadas. Esta enorme capacidad de alcance le permite operar de forma independiente lejos de sus bases, navegando de manera autónoma hasta estrechos vitales o puertos rivales.

Un gigante sigiloso bajo las olas

Las dimensiones del AJX002 lo sitúan en una categoría completamente nueva de armamento naval. Con una longitud aproximada de 20 metros y una manga de apenas 1,2 metros, su diseño alargado recuerda al de un torpedo de proporciones colosales. Esta estructura estilizada, combinada con un moderno sistema de propulsión por chorro de agua y un revestimiento acústico especial, le otorga unas capacidades de sigilo sin precedentes para infiltrarse en aguas enemigas sin activar las alarmas de los radares tradicionales.

Pese a su avanzada tecnología, su diseño carece de superficies de control en la parte frontal. Esta característica técnica indica que el sumergible posee un radio de giro de cientos de metros, lo que limita su agilidad en espacios confinados pero optimiza su rendimiento en mar abierto. A ello se suma que el vehículo cuenta con cuatro puntos de anclaje en su casco, un detalle que sugiere la necesidad de grúas para su lanzamiento desde buques de superficie o submarinos nodriza.

La amenaza del bloqueo marítimo

El impacto estratégico de esta nueva plataforma radica en su capacidad de carga y letalidad coordinada. Los análisis técnicos sugieren que el sumergible puede transportar y desplegar hasta 20 minas navales por misión. Lejos de operar en solitario, el AJX002 está equipado con redes de comunicación hidroacústica y enlaces por satélite, lo que permite que múltiples unidades formen un enjambre coordinado para compartir datos en tiempo real y optimizar la colocación de los explosivos.

El despliegue de esta flota de drones minadores facilitaría la creación de zonas de exclusión marítima de forma casi inmediata. En un escenario de conflicto abierto, la armada china podría bloquear los puertos taiwaneses y cortar sus suministros vitales, aislando económicamente a la isla al impedir la llegada de alimentos, petróleo y armamento. Asimismo, esta táctica busca disuadir cualquier intento de intervención militar externa, lo que complicaría enormemente las operaciones de apoyo logístico por parte de potencias aliadas en el Pacífico.

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