Reino Unido lanza un nuevo proyecto para Ucrania: enviará misiles letales a Kiev para luchar contra Rusia

La respuesta británica a la escalada rusa en Ucrania ya tiene nombre: Proyecto Nightfall, un nuevo y potente misil balístico con más de 500 kilómetros de alcance para el ejército de Zelenski

Reino Unido lanza un nuevo proyecto para Ucrania: enviará misiles letales a Kiev para luchar contra Rusia
Misil balístico británico de última generación expuesto durante una presentación de material
Publicado en Defensa

El Reino Unido ha decidido convertir el campo de batalla ucraniano en algo más que un escenario de apoyo militar contra la invasión rusa. La nueva iniciativa de Londres, bautizada como «Proyecto Nightfall», busca un doble objetivo: armar a Kiev con un misil balístico de nueva generación y, al mismo tiempo, utilizar este desarrollo como un laboratorio para su futuro arsenal. Se trata de una estrategia de largo alcance que trasciende la ayuda inmediata para sentar las bases de la próxima generación de armamento británico.

En este contexto, el «Proyecto Nightfall» contempla la creación de un misil balístico capaz de alcanzar objetivos a más de 500 kilómetros de distancia, dotado con una ojiva de 200 kilogramos. Esta capacidad permitiría a las fuerzas ucranianas golpear puntos estratégicos en la retaguardia enemiga, alterando la logística y los centros de mando rusos como respuesta a la reciente escalada armamentística de Moscú, que ha incluido el uso de su misil Oreshnik. Esta respuesta británica se enmarca en la creciente preocupación por la eficacia de las defensas actuales, después de que la superarma balística rusa haya puesto en jaque a los sistemas Patriot desplegados en Ucrania.

Un ambicioso plan industrial con plazos muy definidos

Asimismo, el pliego de condiciones técnicas del proyecto es especialmente exigente en el apartado de la supervivencia del proyectil. El misil deberá ser capaz de operar en entornos de alta interferencia para superar las avanzadas defensas electrónicas rusas y, según informa una nota de prensa del gobierno británico, deberá tener la versatilidad suficiente para lanzarse desde diversos vehículos.

Se busca, por tanto, un arma flexible, potente y difícil de neutralizar en un conflicto tecnológicamente avanzado. Este requisito es fundamental en el conflicto moderno, donde la capacidad de 'reventar' el cerebro de los misiles mediante contramedidas electrónicas se ha vuelto un factor decisivo.

De hecho, la viabilidad económica y productiva es una de las claves del programa. El Gobierno británico ha establecido un coste máximo por unidad de 800.000 libras, una cifra ajustada que persigue un objetivo claro: garantizar una producción a gran escala. La meta es poder fabricar hasta diez de estos misiles al mes una vez que el sistema esté plenamente operativo.

Por ello, el Ministerio de Defensa británico ha fijado un calendario muy ajustado para la industria. Las empresas interesadas tendrán hasta el 9 de febrero de 2026 para presentar sus propuestas, y los contratos se adjudicarán apenas un mes después, en marzo de ese mismo año. El desafío es mayúsculo, ya que se espera la entrega de los primeros prototipos en doce meses para comenzar la fase de pruebas sobre el terreno.

Para ti
Queremos saber tu opinión. ¡Comenta!