Renault pasa de los coches a los drones: fabricará aviones no tripulados para misiones militares

El fabricante de coches Renault da un paso sin precedentes al entrar en la industria de defensa francesa para fabricar masivamente drones de ataque de bajo coste, una respuesta al llamado de Macron a una «economía de guerra»

Renault pasa de los coches a los drones: fabricará aviones no tripulados para misiones militares
Un dron listo para realizar un vuelo de prueba (GettyImages)
Publicado en Defensa

La llamada del presidente francés, Emmanuel Macron, a transformar la industria del país en una auténtica «economía de guerra» ya tiene su primer gran protagonista, y no procede del sector militar. La respuesta más contundente ha llegado desde el mundo del motor, donde el emblemático fabricante Renault ha decidido dar un paso sin precedentes para adentrarse de lleno en la producción de armamento. El gigante automovilístico francés unirá fuerzas con el contratista de defensa Turgis Gaillard para fabricar drones para las Fuerzas Armadas galas. Esta iniciativa responde a un clima de creciente tensión internacional, donde figuras clave del sector de la defensa advierten que Occidente podría enfrentarse a una guerra en múltiples frentes en un futuro próximo.

De hecho, este giro estratégico se materializará en un proyecto conjunto que se centrará en el desarrollo y la producción de un tipo de armamento que ha cobrado un enorme protagonismo en los conflictos modernos: los drones de ataque de bajo coste, conocidos como municiones merodeadoras. Estos sistemas, conceptualmente similares a los drones Shahed de fabricación iraní, están diseñados para sobrevolar el campo de batalla durante largos periodos antes de lanzarse sobre su objetivo. La elección de este tipo de sistema no es casual, ya que su uso se ha extendido en conflictos recientes, existiendo ejemplos claros de cómo es por dentro una fábrica de drones rusos dedicada a producir armamento similar.

Un contrato de mil millones para reforzar la autonomía francesa

En este sentido, Renault aportará lo que mejor sabe hacer: la producción en masa. La compañía pondrá a disposición del proyecto su formidable capacidad industrial, un músculo del que, tal y como han publicado en el medio francés Usine Nouvelle carecen muchas empresas del sector. La fabricación se repartirá entre sus plantas de Le Mans, que se encargará de los chasis, y la de Cléon, responsable de los motores, con el objetivo de alcanzar una cadencia de producción de hasta 600 unidades mensuales una vez el programa esté a pleno rendimiento.

Asimismo, la Dirección General de Armamento de Francia ha respaldado la iniciativa con un contrato de gran envergadura que podría alcanzar los mil millones de euros a lo largo de la próxima década. El proyecto contempla la fabricación de drones con una envergadura de diez metros, cuya principal ventaja competitiva será un coste de producción extraordinariamente bajo, un factor que se ha vuelto decisivo en la guerra moderna y que refuerza la autonomía estratégica del país. Este esfuerzo por alcanzar la soberanía tecnológica se enmarca en un mercado global muy competitivo, donde los drones fabricados por potencias como Turquía e Israel ya han demostrado un gran éxito comercial y operativo.

No obstante, desde la cúpula de Renault se han apresurado a matizar el alcance de esta nueva aventura militar. La compañía ha asegurado a sus inversores y clientes que la fabricación de vehículos para el mercado civil seguirá siendo el corazón de su negocio. De este modo, la empresa presenta este movimiento como un proyecto paralelo y compartimentado, desvinculándolo de su estrategia comercial principal y garantizando la continuidad de su identidad como fabricante de automóviles.

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