Rusia quiere realizar ataques a largas distancias y por eso está probando estos nuevos drones
Rusia da un nuevo salto en su arsenal con el Geran-5, un dron de ataque con motor a reacción ya desplegado en el frente que Moscú aspira a armar con misiles de autodefensa
La ambición del Kremlin en el campo de los drones parece no tener techo. Más allá de los ataques a tierra, los estrategas rusos ya trabajan en un concepto que transformaría por completo el papel de estos aparatos en el conflicto: dotar a su nuevo dron Geran-5 con misiles aire-aire R-73. Esta modificación le conferiría una capacidad de autodefensa insólita, permitiéndole enfrentarse directamente a otras aeronaves y convirtiéndolo en una amenaza de nueva generación. Sin embargo, la viabilidad de esta estrategia dependerá de la capacidad industrial de Moscú, pues actualmente Rusia tiene un problema con la producción de misiles para mantener el ritmo del conflicto.
De hecho, esta no es la única evolución que se contempla para el nuevo sistema de armas ruso. Los planes de Moscú incluyen la posibilidad de lanzar el Geran-5 desde plataformas aéreas, como el caza Su-25. Esta táctica, cuyo despliegue inicial se prevé para principios de 2026, ampliaría drásticamente su radio de acción y le otorgaría una versatilidad táctica sin precedentes en el campo de batalla.
Esta búsqueda de nuevas capacidades sitúa a Rusia en la vanguardia de la guerra no tripulada, un campo donde la competencia es feroz, como demuestra el innovador y futurista dron presentado en Estados Unidos.
Un diseño renovado con corazón chino
Para materializar estas aspiraciones, Rusia ha desarrollado un dron que rompe con todo lo visto anteriormente. El Geran-5 abandona la hélice de sus predecesores para incorporar un potente motor a reacción, lo que no solo multiplica su velocidad, sino que altera por completo su firma acústica, poniendo en alerta a las defensas y servicios de inteligencia. Según informa el medio The War Zone, los análisis preliminares estiman que su alcance operativo ronda ya los 1.000 kilómetros. Este salto evolutivo pretende superar las defensas existentes, aunque la innovación es constante y los drones lo tienen cada vez más difícil ante sistemas de última generación.
🇺🇦🇷🇺 - UKRAINE / RUSSIE - NOUVEAU DRONE RUSSE
— NEXUS (@nexus_osint) January 11, 2026
▶️La Russie réalise les premiers essais de son nouveau drone à réaction Geran-5 identifié par l'Armée Ukrainienne.
🔹Mesurant 6 mètres de long par 5.5 mètres de large et pouvant transporter une charge explosive de 90Kg
🔹Elle… pic.twitter.com/4iF9Fewqx7
En este sentido, el diseño del Geran-5 supone una ruptura total con la conocida silueta del Shahed-136 de origen iraní. La nueva aeronave no tripulada presenta un fuselaje de forma tubular y un ala recta, una configuración que recuerda más a otro aparato iraní, el Karrar. Sus dimensiones son considerables, con aproximadamente seis metros de longitud, una envergadura que puede alcanzar los 5,5 metros y un peso cercano a los 90 kilogramos.
Asimismo, el análisis de sus componentes internos revela las cadenas de suministro que sostienen el esfuerzo bélico ruso. El motor es un turborreactor JT80 fabricado por la empresa china Telefly, un detalle que evidencia la dependencia tecnológica del Kremlin. Para la navegación se apoya en el sistema por satélite Kometa, mientras que el seguimiento de objetivos se gestiona a través de un módulo basado en un microordenador Raspberry Pi, una solución ingeniosa y de bajo coste.