Google advierte a sus propios empleados: 'No introduzcáis datos internos en Bard'

La empresa norteamericana no confía plenamente en los modelos de lenguaje, ni tan siquiera en su propio chatbot.

Google advierte a sus propios empleados: 'No introduzcáis datos internos en Bard'
El chatbot de Google no parece ser del todo fiable para la propia empresa.
Publicado en Google

El mundo tecnológico está en plena época de experimentación y progreso. El avance de las inteligencias artificiales está provocando un cambio de paradigma a la hora de plantearnos actividades tan básicas como buscar información, se empieza a utilizar ChatGPT para este fin, o crear contenido multimedia, con el uso de modelos de generación de imágenes como Midjourney subiendo en popularidad. Sin embargo, desde Google empiezan a verle las orejas al lobo, incluso con su propio chatbot.

Google vs IA: una apuesta con grandes riesgos para la privacidad

Alphabet Inc, la empresa matriz que engloba todo lo relacionado con Google, empieza a estar preocupada por el potencial uso que se pueda hacer de su más reciente servicio basado en IA: el conocido como Google Bard. Gracias a la información publicada en Reuters, hemos tenido constancia de las advertencias lanzadas desde la compañía, que avisan a los empleados de la firma tecnológica para evitar introducir, no sólo datos personales, sino también código directamente en el chatbot.

De hecho, la advertencia va un paso más allá, como podría ser lógico por otra parte, y también indica a sus empleados que no utilicen ni Bard ni ningún otro tipo de chatbot. Y es que parece que la empresa norteamericana ha modificado las políticas de privacidad de Bard, insertando un párrafo en el que se señala:

No incluyas información confidencial o sensible en tus conversaciones con Bard.

Podrías pensar que Google se está preocupando por la privacidad de sus usuarios y que quieren mantener su chatbot libre de prejuicios, pero éste no parece ser el caso que quieren atajar en las oficinas de Mountain View. La inteligencia artificial ya se vislumbra como el siguiente hito tecnológico de nuestra era y es por ello que las compañías entran en ella con pies de plomo.

Desde Google, al igual que sucede con OpenAI, Microsoft o Apple, piensan que este es un terreno pantanoso, no sólo por cuestiones de privacidad, sino porque si las IA son entrenadas por personal de las propias empresas, éstas podrían acabar filtrando información confidencial que podría dar pistas sobre el verdadero trabajo que se realiza a la sombra de lo que los usuarios ven en productos finales como Bard o ChatGPT. Hay que entrenar a la inteligencia artificial, sin que esta sea parte del entrenamiento de sus rivales.

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