Google banea a un padre por el envío de imágenes de su hijo al médico

La empresa norteamericana se toma tan en serio el envío de imágenes de menores, que no parece distinguir casos excepcionales.

Google banea a un padre por el envío de imágenes de su hijo al médico
Google no parece tener personal encargado de revisar contenido polémico. Unsplash
Publicado en Google

Vivimos tiempos extraños. Si de cuidar la salud de los más pequeños se trata, parece que hay que andarse con cuidado con Google. Al menos eso es lo que debe pensar Mark, el protagonista de la noticia, y su hijo, a juzgar por la historia que ha decidido contar en el prestigioso medio The New York Times. Cuando el pequeño tuvo un problema de salud en sus partes íntimas, la madre pidió cita urgente con el médico, mientras la enfermera le sugirió que enviase fotos de la zona al médico por adelantado, dado que la cita iba a ser telemática, porque los hechos ocurrieron en la ciudad de San Francisco en plena pandemia.

Dicho y hecho, la madre utilizó el teléfono móvil del padre de la criatura para enviar las imágenes de su hijo y a partir de aquí, el asunto comenzó a tomar un cariz de ofensa y violación de la intimidad del menor que ha acabado por la eliminación de la cuenta de Google del progenitor. Además, no parece que la empresa de Mountain View tenga previsto devolvérsela. Por cierto, si quieres conocer datos relativos a tu información en Google, como por ejemplo ver y eliminar tu historial de ubicaciones en Google Maps o saber si tu cuenta ha sido hackeada, nosotros tenemos los artículos perfectos en Urban Tecno.

La ofensa cometida por un padre, que utiliza la tecnología para el cuidado de su hijo

Dos días después del envío de las imágenes, el teléfono Android de Mark mostró una notificación que sería el inicio de la pesadilla digital de este ciudadano estadounidense:

Esta cuenta ha sido deshabilitada debido a contenido nocivo, que es una violación severa de las políticas de Google y que podría ser ilegal. Puede encontrar más información de las posibles razones en el siguiente enlace.

Mark, que había trabajado como ingeniero de software, conocía el procedimiento en este tipo de casos y asumió que detrás de su futura alegación se encontraría una persona a la que poder dirigirse para aclarar el malentendido. Nada más lejos de la realidad. Google le comunicó que no tendría su cuenta de vuelta y lo hizo sin ningún tipo de explicación. Aún así, esta no es la peor parte de la historia. Dado que Mark había puesto su vida digital en manos de la compañía, el asunto se tornaba complicado de verdad.

La eliminación de su cuenta, perdiendo emails y contactos, no fue lo más grave. Mark utilizaba Google Fi, que es la operadora de la compañía, con lo que su número de teléfono también desapareció y con ello la posibilidad de recuperar sus servicios. Además, una carta llegó a su domicilio. Estaba siendo investigado por la policía de San Francisco por explotación infantil. Mark telefoneó al inspector que asumió el caso y este le comunicó que el caso estaba cerrado, dado que no habían podido contactar con él. Por suerte, la policía no observó indicios de ningún tipo de abuso, aunque esto no le ayudó con la recuperación de su información digital.

Imagen de archivo de Mark y su hijo

Imagen de archivo de Mark y su hijo. The New York Times

La tolerancia cero respecto a este tipo de contenido parece confirmarse en Google, aunque imaginamos que una revisión de sus políticas y una adecuada integración de personal especializado en el área de soporte podría ser vital para evitar que un caso similar vuelva a repetirse. La tecnología debería servir para ayudar y, en este caso, parece que ha sucedido un sobreesfuerzo por vigilar a los menores. Mark, seguramente, no vuelva a confiar en Google, a pesar de que la compañía hizo un trabajo impecable. Quizás demasiado.

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