En los últimos años, una mayor preocupación por los consumos y una mayor apuesta por los fabricantes para reducirlos, ha provocado que hayan ido surgiendo mejoras tecnológicas con el paso de los años.

El objetivo es claro, ir arañando décimas de consumo en el rátio l/100 km con el objetivo de mejorar la eficiencia. Algunos ejemplos de ello son la función de desconexión de cilindros, la presencia del líquido Adblue en los motores diésel más modernos o los sistemas Start/Stop, entre otros.

La llegada de lo eléctrico está más cerca, pero estas soluciones lo retrasarán

La invención de este tipo de parches, pese a que parecen eficaces en el corto plazo, lo cierto es que solo servirán para retrasar algún que otro año la llegada del coche eléctrico. Sí, la disrupción en la forma en la que nos moveremos cambiará completamente en unos años, pero mientras tanto, la combustión sigue en la lucha.

¿Cómo puede seguir combatiendo a la llegada inminente de la electricidad? Un buen ejemplo de ello es la conducción a vela, una solución que sirve para que, durante algunos segundos, se consuman solamente unas pocas gotas de combustible. ¿Qué hay detrás de esta sorprendente tecnología? Veámoslo.

La conducción a vela, uno de los últimos avances de la motorización tradicional

Tal y como se puede leer en Todo Mecánica, algunos fabricantes como Bosch están implementando soluciones encaminadas a la desconexión del motor en algunas situaciones.

La inercia sería la principal solución para mejorar drásticamente los consumos cuando se viaja, principalmente, por vías a alta velocidad. Es lógico que sea en este tipo de trayectos donde se consiga una mejora de los registros de consumo.

La conducción a vela consiste en desconectar el motor con el fin de reducir consumos. TODO MECANICA

Al parecer, ¡hasta un 10% de gasto de combustible se podría ahorrar al aplicar esta desconexión del motor!

Otra de las ventajas que promoverían el uso intensivo de esta innovación en el resto del parque automovilístico que dispone de sistemas Start/Stop sería la reducción del daño medioambiental.

Sí, gracias a la desconexión de los motores de combustión se conseguiría mejorar la calidad del aire. Aun así, conviene recordar que esto únicamente se llevaría a cabo cuando el motor no requiriese subir revoluciones, es decir, cuando más consume este.

Sin embargo, la conducción a vela, tal y como nos acostumbraremos a leerlo, consiste, según explica Diariomotor, en el desacople de la transmisión para evitar que actúe el conocido como freno motor.

Países montañosos son los lugares en los que la conducción a vela debería ser obligatoria

Sí, el título de este apartado es algo sensacionalista, pero, ¿crees que no debería ser así? Si supieses que reducirías el gasto en combustible lo apoyarías con los ojos cerrados. ¿Y por qué? Por una simple razón.

Tomemos como ejemplo España o algunas zonas de Sudamérica. En muchas áreas montañosas el increíble gasto en carburante que se realiza al subir las pendientes haría muy eficaz esta solución tecnológica. Y pensarás, sí, pero después se contrarresta al descender.

El panel de instrumentación del nuevo MINI en su modo ECO. Diariomotor

Pues bien, para que ello surja efecto, lo cierto es que la pendiente debe ser lo suficientemente inclinada. Sin embargo, esto no es así en todos los casos, lo que nos lleva a la conclusión del por qué de la conducción a vela.

La inercia, de nuevo en este debate, es clave para garantizar el desacople de la transmisión, tal y como destaca la Fundación para la Eficiencia Energética. Un software acoplado a la centralita es capaz de detectar cuando el vehículo se mueve por el simple empuje de sus ruedas motrices.

La función principal de la conducción a vela es el ahorro de combustible

Ante esta situación, envía una señal de desconexión del motor respecto de la transmisión para ahorrar lo necesario como para que el motor gire a las mismas vueltas que lo haría si estuviese al ralentí.

Gracias a esta solución, se consigue ahorrar durante unos segundos algo de combustible. De hecho, lo hace de manera eficiente, ya que si detecta que se reduce la velocidad, el motor, automáticamente, volvería de nuevo a entrar en acción.

Todo ello, además, se efectuaría sin que el conductor apenas notase alguna de las etapas por las que el sistema pasa. ¿No es increíble? Seguro que alguna vez has pensado, ¡llevo más de un minuto sin pisar el acelerador! Pues bien, utilizando esta solución tecnológica, apenas contaminaría.

La gestión de la aceleración, clave para el ahorro

Pese a este tipo de innovaciones, al fin y al cabo, el que se encarga de determinar la eficiencia es uno mismo y su forma de conducir. Saber prever si es preciso acelerar nos puede hacer ahorrar algún que otro litro en cada unos de los repostajes.

Anticipar el recorrido puede conseguir mejores datos de consumo de combustible

Sin embargo, sí que es cierto que este tipo de funciones mejoran nuestros registros al volante. Ahora bien, ¿son innovaciones que nacen para morir en pocos años?

Teniendo en cuenta la llegada del coche eléctrico, todo hace indicar que simplemente serán viables para los coches de combustión más modernos del panorama automovilístico.

Aun así, merece la pena ver cómo lo último en tecnología ha podido crear sistemas capaces de convertir estos modelos en algo más sensato de cara al medio ambiente.