Así funcionan los radares de emisiones que la DGT ya prueba en las carreteras españolas
Los radares de contaminación pueden medir el nivel de emisiones de cada vehículo en tiempo real y en muy corto espacio de tiempo, permitiendo controlar así el acceso de vehículos contaminantes a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
Si uno piensa en todas las cámaras y radares de tráfico, casi de manera inevitable vienen a la cabeza los temidos radares de velocidad. Sin embargo, la Dirección General de Tráfico tiene una amplia gama de cámaras y radares que sirven para detectar todo tipo de infracciones vinculadas con los semáforos, el cinturón de seguridad, la utilización del teléfono móvil, la presencia de la pegatina de la ITV o el control de acceso a zonas restringidas, entre otras. Una lista en la que también figuran ya las cámaras o radares para controlas las emisiones de los coches.
Este tipo de cámaras o radares prometen ser tan abundantes como los radares de velocidad en España si tenemos en cuenta que servirán para regular la entrada de los vehículos, según su nivel de contaminación, en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) de las grandes ciudades. Una cuestión que no es ni mucho menos baladí, ya que estos dispositivos podrán medir y/o cuantificar las emisiones de nuestro coche a la hora de acceder a las ZBE, zonas de obligatoria instauración en la zona centro de todas las ciudades que superan los 50.000 habitantes.
Miden los malos humos...
La normativa fija el uso de este tipo de cámaras o radares para detectar los coches que incumplen con las restricciones de acceso a las Zonas de Bajas Emisiones. Entre otras cosas porque estos dispositivos en forma de radar portátil son capaces de medir el nivel de emisiones de cada vehículo en tiempo real y en muy corto espacio de tiempo. Además, la cámara a través de un haz de luz infrarrojo y ultravioleta que cruza la calzada también es capaz de identificar la matricula del vehículo, permitiendo conocer los datos recogidos en su ficha técnica y el tipo de etiquetado medioambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT) que posee.
Si bien el nivel de contaminación se ajusta en la mayoría de los casos a los niveles que estipulan estas etiquetas medioambientales, si el coche presenta una avería o una mala combustión se puede dar el caso que sobrepasen los niveles límite. Una cuestión que será detectada por este tipo de cámaras o radares de emisiones, capaces no sólo de analizar el monóxido de carbono (CO2), sino también hidrocarburos y otras sustancias contaminantes que expulsa nuestro coche a través del tubo de escape.

La normativa fija multas de 200 euros para aquellos vehículos que no respeten la normativa de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
En este sentido, si el radar detecta unas emisiones anómalas para el etiquetado ambiental del vehículo o si se infringe directamente la normativa vigente de acceso a la zona ZBE en cuestión se procederá a cursar una denuncia. Al amparo de la Ley de Tráfico, incumplir la normativa de acceso a las Zonas de Bajas Emisiones se considera una infracción grave y tiene una multa económica de 200 euros. Estas cámaras ya están siendo evaluadas en ciudades como Madrid para controlar a coches con anomalías muy graves y claras deficiencias en las emisiones.
Además de su función principal, la instalación de este tipo de dispositivos no sólo permitirá controlar el acceso a la ZBE, sino también conocer estadísticamente el nivel de emisiones del parque móvil contaminante de cada ciudad y extrapolar estas cifras a nivel nacional. También será una herramienta muy útil para obligar a los residentes con vehículos más contaminante a realizar la revisión puntual para corregir los problemas que pueden tener sus coches.