El precio de elementos básicos como el litio o el cobalto se han disparado en los últimos años en los mercados financieros. La estandarización de la industria móvil en la última década, así como la aparición de otras líneas de investigación como el coche eléctrico, está provocando que la demanda de estos componentes básicos sea cada vez mayor.

Este producto energético está atrayendo a un mayor número de industrias. Esto provoca que la inversión en las materias primas sea cada vez más eficiente, pudiendo disfrutar de un mayor rango de innovaciones. El coche eléctrico es el mejor ejemplo de ello, ya que el Model 3 ya incluye baterías con una mayor densidad de carga. Ahora bien, ¿cuál es el próximo reto?

El coche sostenible mejorará en los próximos años a través de las baterías eléctricas

Pese a que el efecto memoria de las alternativas tradicionales ha ido desapareciendo, lo cierto es que todavía estamos viendo cómo el paso del tiempo influye en la principal cualidad que deparan las baterías, es decir, la autonomía. En el sector automovilístico, esto se traduce en una pérdida de unas cuantas decenas de kilómetros con cada carga.

En la telefonía móvil y resto de productos tecnológicos, se está observando algo parecido. ¿Recuerdas cómo tu móvil duraba operativo todo un día de uso y ahora tienes que cargarlo a media tarde? Esto es porque el tiempo ha hecho mella en las celdas que incluyen las baterías. Esto, no obstante, podría estar apunto de cambiar gracias a una nueva mejora.

Unos investigadores de la Universidad de Tokio, en Japón, ha desarrollado una solución que permitiría a las propias baterías solucionar las pérdidas de eficiencia. De esta forma, se podría garantizar un mismo uso desde el primer día de utilización hasta el último. ¿En qué consiste esta nueva tecnología? ¿Tiene una aplicación directa en el mercado?

La reparación de las baterías propuesta por unos investigadores

Este podría ser el programa contra la obsolescencia programada más destacado de los últimos años. Para entender cómo funciona esta innovación, es necesario hacer mención a uno de los compuestos que está presente en la mayoría de las opciones que todos conocemos. El metal que se incluye en el interior, con el paso del tiempo, termina por sufrir pequeñas roturas que repercuten en el funcionamiento.

Las baterías se han convertido en un elemento fundamental en los productos tecnológicos. El País

La sustitución de este componente por uno consistente en óxido redoxido de oxígeno permitiría una mayor duración y vida útil de las celdas. Las primeras pruebas demuestran que esta aleación es más resistente que la opción convencional. Por ello, su disposición en las baterías podría ser una constante de ahora en adelante en todo tipo de tamaños.

Esta novedosa solución no implementará un avance destacado hacia la movilidad sostenible

En las últimas etapas de desarrollo de este disruptivo producto se ha descubierto, además, que se ha conseguido una reparación del daño sufrido en aquellos conjuntos de baterías que empleaban una aleación metálica convencional. Ahora bien, ¿estamos ante la llegada de una tecnología que permitirá, por ejemplo, una rápida estandarización del coche eléctrico? Lo cierto es que no.

Esta solución, pese a contribuir a una mejora de las cualidades de las baterías eléctricas, no consiguen paliar el principal problema que se relaciona con el coche sin emisiones contaminantes. La mejora de la densidad de las mismas continuará siendo, tras esta innovación, como la principal asignatura pendiente de la movilidad sostenible, según se puede leer en Interesting Engineering.

Unos beneficios que solamente serán comprobables en el medio plazo

En la actualidad, podemos encontrar ya algunos casos en el mercado de la automoción. Los primeros coches que llegaron a la industria del motor bajo mecánicas eléctricas están próximos al cumplimiento de la década. El mejor ejemplo de ello nos lo muestra el Nissan LEAF de primera generación, el cual apareció por primera vez en 2010.

El Nissan LEAF se ha convertido en el coche eléctrico más vendido de la historia. Energia 16

Todas las unidades que entraron en el panorama de la movilidad por aquel entonces han sufrido una pérdida de kilometraje. El paso del tiempo, los abusos por sistemas de carga rápida o la tenencia de hábitos no adecuados, ha provocado un desgaste que se está notando ahora. Esto, la industria que apuesta por el coche eléctrico, no se lo puede permitir en el medio plazo.

El coche eléctrico todavía posee debilidades frente a las mecánicas de combustión interna

La mejora de la densidad de las baterías continúa siendo el principal frente de las opciones sin emisiones contaminantes. Al fin y al cabo, esto permitiría ofrecer una mayor autonomía, una de las principales debilidades que ofrece respecto a las soluciones basadas en combustibles fósiles. La integración de esta nueva aleación permitiría renunciar a dicho aumento de la densidad.

Al fin y al cabo, el sistema de carga rápida se impondría en la movilidad y el usuario podría disfrutar con una mayor seguridad de su automóvil completamente eléctrico. Siendo sinceros, su principal pega actual es que el usuario es consciente de que si su coche eléctrico tiene hoy una autonomía de 300 kilómetros, difícilmente superará los 270 kilómetros en unos años.