Cuando en una industria compiten pocas empresas, es habitual que la Administraciones y órganos públicos controlen sus precios y niveles de producción. El riesgo a la colusión es muy alto y, por tanto, hay que tener los ojos bien abiertos.

Y te preguntarás, ¿por qué es tan peligroso que pacten precios? Para responder a la pregunta, lo mejor es hacerlo poniendo un ejemplo: Imaginemos que 3 o 4 empresas se reparten el pastel de un determinado producto.

Los cárteles están prohibidos para evitar que las empresas no compitan en el mercado

Una opción sería que todas iniciasen lo que se conoce como una guerra de precios para atraer el interés del consumidor. Ahora bien, ¿y si compartiesen información para vender cada una su producto a un precio determinado? Esto les permitiría a cada una obtener unos beneficios mayores.

Esto es lo que podría haberse llevado a cabo en Alemania en la industria de la automoción. El escándalo afectaría a una serie de fabricantes líderes del sector, conocidos por todos, por supuesto.

La fijación de precios conjunta es ilegal y penado por las leyes mercantiles

Si el año pasado el conocido como Dieselgate le explotaba al grupo VAG a través de su filial Volkswagen, estas investigaciones podrían suponer un nuevo golpe a la industria productora de automóviles.

Bruselas, tal y como detalla el diario El País, ya ha iniciado una investigación para resolver, en la máxima brevedad posible, qué es lo que ha ocurrido desde los años noventa en uno de los pilares de la economía germana.

Las empresas a las que les podría salpicar el embrollo serían Volkswagen, Audi, Porsche, BMW y Daimler AG, cuya filial más significativa es Mercedes Benz.

Los principales fabricantes premium alemanes podrían haber acordado precios

Al parecer, según las informaciones publicadas por el diario alemán Der Spiegel, los fabricantes implicados realizaban reuniones secretas a través de una serie de empleados.

En dichas concentraciones, supuestamente, se trataban temas tan polémicos como la elección de un determinado compuesto para la producción de un componente o la utilización de productos específicos para las motorizaciones diésel.

Uno de los principales acuerdos que pudieron alcanzarse estaría relacionado, según El Economista, con el depósito de la solución Adblue. Ahora bien, ¿Qué es este componente y por qué generó tanta controversia entre los fabricantes en su día?

Adblue, la primera sospecha del cártel que operaba en la primera potencia europea

A raíz de las emisiones contaminantes que generaban los vehículos diésel, las normativas europeas fijaron una hoja de ruta para reducir la producción del óxido de nitrógeno (NOx).

La mejor alternativa que se pudo llevar a cabo para que estos vehículos fuesen menos invasivos consistía en la utilización del Adblue, un compuesto que retenía parte de las partículas contaminantes.

Un mecánico añade solución Adblue en un automóvil. Cosas de Coches

Dado que los coches debían modificar sus diseños para acoplar el tanque que dispusiese de esta solución, se habría llegado a un acuerdo para ahorrarse mucho dinero. Al parecer, habrían acordado la instalación de unos depósitos más pequeños de los recomendados para no rediseñar los modelos.

Como podrás imaginar, esto se traducía en una emisión de partículas inferior por disponer de estos sistemas, pero no suficiente para neutralizarlas en su totalidad como recomendó Europa.

¿Puedes imaginar cuánto podrían haber ahorrado? Todo esto podría haberse destapado ahora a raíz de las informaciones publicadas por el diario alemán.

Qué es lo que ha ocurrido desde la aparición de las informaciones

La primera premisa que ocurre ante una noticia de estas características tiene su réplica en bolsa. Muchos inversores, tal y como se puede observar en PcBolsa, han mostrado su desconfianza en las acciones relativas a la industria alemana.

El DAX30, el índice alemán, se ha visto sacudido un 1% semanal por el supuesto escándalo del cártel. En términos individuales, la compañía del sector que más ha visto reducida el precio de la acción ha sido el Grupo VAG a raíz de Volkswagen, cayendo un 7% desde que hace 5 días se publicó la noticia.

Siguiendo con las caídas, le siguen el grupo Daimler AG, con un 5,6% en rojo y un 5,04% en el caso de BMW.

En el marco político y económico, algunos fabricantes ya se han anticipado para explicar que todo es mentira. Mientras que el equipo directivo de Daimler AG Y Volkswagen no han querido realizar declaraciones al respecto, BMW sí que ha querido salir al paso de las informaciones.

Nuestra tecnología difiere significativamente de otras en el mercado y las conversaciones con otros fabricantes sobre el Adblue tenían como objetivo la instalación de la necesaria infraestructura para los depósitos en Europa.

Leyendo de nuevo las explicaciones de la cúpula de BMW sí que se puede creer que, al menos, se produjeron reuniones secretas sin informar primero al órgano competente en materia de competencia.

El caso tiene todo lo necesario para convertirse en el salseo veraniego

Según las informaciones vertidas por el diario alemán Handelsblatt, la canciller Angela Merkel podría haber echado la mirada para otro lado en aras de fortalecer la industria del sector.

Si finalmente se prueban todas estas informaciones, estamos ante un escándalo de dimensiones estratosféricas. ¿Son este tipo de polémicas las que están quitando la credibilidad al diésel? Sabemos, como ya vimos hace unos días, lo que está generando esta tecnología. ¿Es momento de que la electricidad inunde nuestras ciudades y carreteras?

Noticias como las vertidas a la prensa en las últimas semanas, no ayudan. Habrá que ver cómo acaba una investigación que aún se prolongará unos meses más.

De comprobarse el acuerdo colaborativo para pactar precios, podrían imponerse multas y sanciones por parte de la Unión Europea que dañarían, más aún si cabe, la reputación de estos fabricantes.