La inmensa mayoría de los vehículos que han sido producidos en la industria del automóvil emiten partículas contaminantes. Ya sea durante su producción como en la conducción, lo cierto es que generan residuos nada favorables para el medio ambiente.

Sin embargo, no hay que catalogar a todas las tecnologías por igual Curiosamente, de todas las alternativas que existen, el ser humano ha ido a decantarse por la más problemática de todas, el diésel, al menos en la zona geográfica que más nos interesa.

Es cierto que en numerosos mercados, como Estados Unidos, no ha gozado de un éxito. Ahora bien, ¿dónde reside la mayor parte de la producción de las marcas más grandes en la industria del automóvil? En Europa.

Ya sea por la oferta petrolífera europea, los acuerdos con los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) o cualquier otra relación causal, lo cierto es que el diésel caló entre los consumidores. ¿No recuerdas cuando los fabricantes incentivaban su compra con subvenciones?

Los Gobiernos han dado un giro drástico a sus políticas sobre el consumo del diésel

Ahora poco queda de ese tipo de políticas. Es más, se están barajando políticas para incrementar su precio o restringir su acceso a las ciudades. ¿Es necesario demonizar esta fuente de energía? Da la sensación de que ahora todo es culpa suya.

Sin embargo, los datos reflejan una correlación positiva entre el problema que afecta a las mayores urbes con su calidad del aire. Veamos qué hay de cierto y si es así esta afirmación.

Por ello, es necesario ver en qué punto se encuentra actualmente esta tecnología en el mercado y ver qué relación hay con la calidad del aire.

Así nos está cambiando la mentalidad a los españoles

Del mismo modo que hace unos años los conductores únicamente se fijaban en cómo era el precio del combustible, a día de hoy ya están valorando otras variables. Un menor coste de mantenimiento o menores emisiones contaminantes son algunas de las claves para entender el descenso de los diésel en el mercado.

De hecho, esto se puede palpar gracias a los datos aportados cada mes por La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, o en su forma abreviada, ANFAC. La tabla que puedes ver a continuación muestra las ventas producidas en España hasta el 30 de junio de 2017.

La tabla muestra cómo cada mes se produce un descenso continuado de las ventas diésel. ANFAC

Según se puede observar, desde inicio del año se ha producido un descenso del 10,7% de matriculaciones diésel, un dato que muestra una tendencia claramente bajista.

Por el contrario, esta reducción la ha acogido la combustión interna a gasolina, con casi un 12% de crecimiento, y las alternativas más limpias, en plena senda de desarrollo tras un inicio de ejercicio complicado.

Según estos datos, todo parece indicar que la tecnología diésel ya tocó su pico de expansión hace unos años, dando paso a un continuo goteo en favor de las energías alternativas y los motores de gasolina, un poco menos dañinos que éstos.

Por qué el diésel está siendo el cabeza de turco por la contaminación

Lo primero que hay que hacer es preguntarse si el diésel, que es derivado del petróleo como la gasolina, contamina más. Para encontrar una respuesta, podemos referirnos al estudio ‘Calidad del aire urbano,
salud y tráfico rodado
‘ que publicó el CSIC hace un tiempo.

En él, se expone que este tipo de motor puede llegar a cuadruplicar las emisiones contaminantes a la atmósfera. Ahora bien, ¿cómo se puede demostrar que un diésel contamine más que un gasolina?

Durante la combustión del carburante, se producen 2 tipos de gases. Por un lado, se encuentra el dióxido de carbono, o comúnmente denominado CO2. Este, pese a lo que puedas creer, es inocuo para el ser humano en cantidades determinadas, tal y como señala el medio científico SiNC.

Aún así, es el causante, en mayor grado, del calentamiento global ya que es una de las principales causas del efecto invernadero. Pese a todo ello, pero no afecta directamente a la salud de las personas a grosso modo.

El CO2 es causante del calentamiento global pero no es el más perjudicial para nosotros

En este punto, tanto uno como el otro tipo de motor más generalista, deberían emitir lo mismo. Sin embargo, todo se complica para el diésel cuando hablamos del óxido de nitrógeno (NOx), del óxido de azufre (SOx) o de las PM, las partículas en suspensión.

Su principal particularidad es que estas sustancias pesan tan poco que pueden mantenerse en suspensión en el aire y desplazarse en la dirección del viento.

Por ello, pueden acceder más fácilmente a las vías respiratorias y desarrollar, así, enfermedades cardiorespiratorias y, en algunos casos, diversos tipos de cáncer, tal y como declaró La Organización Mundial de la Salud en un informe en el año 2012.

Por otro lado, contribuye, afectando ya al medio ambiente, a la producción de lluvia ácida al mantenerse las partículas en el aire. Tanto la vegetación, como la fauna y los seres humanos, se ven gravemente perjudicados por la aparición de este tipo de sustancias. En este punto, por supuesto, el diésel en la movilidad tiene un peso destacable.

Así pues, para que te hagas una idea de cómo se producen los altos niveles de contaminación, aquí tienes un vídeo que te lo muestra de forma muy intuitiva.

Cómo están corrigiendo los Gobiernos del mundo sus propios errores

Al comienzo del artículo te contábamos cómo se concedían subvenciones para la compra de vehículos de esta tecnología. Ahora, unos años más tarde, el panorama ha cambiado por completo.

Ciudades como Madrid o Barcelona, por niveles de concentración de población, están llevando a cabo políticas restrictivas de acceso al centro de las ciudades.

La discriminación por razón de tecnología va camino de convertirse en la tónica general. Los impuestos de circulación que gravan a estos motores parecen enfocar subidas paulatinas para los próximos años. Además, países como Francia, estaría pensando en prohibir su venta para el año 2040, tal y como subraya la edición económica de El País.

Ahora bien, ¿qué ocurre con los órganos judiciales? Para contestar a esta pregunta, es necesario recordar qué es el llamado Dieselgate. La manipulación de motores llevada a cabo por el grupo VAG apenas tendrá consecuencias para la compañía en Europa.

Tal y como afirma La Voz de Galicia, mientras que en Estados Unidos la justicia le ha obligado a Volkswagen recomprar los modelos afectados, en España, por ejemplo, solamente realizarán las adecuaciones pertinentes.

Esta medida hace un flaco favor a la industria si lo que se busca es trabajar mano a mano con los fabricantes para reducir las emisiones contaminantes de los vehículos, principalmente los diésel.

Qué se espera en el corto y medio plazo

Teniendo en cuenta que durante años la tecnología diésel era predominante en el mercado, todavía pasarán unos años para se reduzca el porcentaje de este tipo de vehículos.

Aún así, se espera que la introducción a gran escala del vehículo eléctrico gracias a modelos como el futurista Model 3 de Tesla, junto a la mejora de la infraestructura de carga, vaya reduciendo el número de automóviles contaminantes.

Es cierto que hay otras alternativas en el mercado, como son los casos del GLP o el biodiésel, pero no disponen de la demanda que debería esperarse. En el mercado, ocupan un espacio muy residual, aún disponiendo de muchas ventajas respecto a las opciones tradicionales.

Por otro lado, las Administraciones Locales continuarán con su política restrictiva en aras de mejorar la calidad del aire de los centros de las ciudades.

Mejorar la calidad del aire supondrá una reducción en el gasto sanitario

Por otro lado, se potenciarán las subvenciones para adquirir modelos alternativos que no contaminen en la conducción, requisito imprescindible si lo que se quiere es mejorar la calidad del aire en las zonas residenciales.

¿Podemos decir, por tanto, que la tecnología diésel tiene firmada su sentencia de muerte? Démosle aún un plazo de una década.