Cómo saber si un coche eléctrico admite carga ultrarrápida
El camino para que la movilidad eléctrica gane enteros es los sistemas de carga ultrarrápida, ya que los vehículos no necesitarán baterías de gran tamaño para acreditar autonomías acumuladas altas
Durante años la industria del automóvil ha centrado sus esfuerzos en lograr baterías de mayor capacidad con el fin de estirar la autonomía de los vehículos eléctricos, siendo este uno de los factores que limita la expansión de la electromovilidad hoy en día. Aunque todavía es uno de los grandes campos de batalla del sector, el hecho de desarrollar baterías cada vez más ligeras, pequeñas y de mayor capacidad energética, de un tiempo a esta parte los fabricantes han tomado otro camino a la hora de asegurar cifras de autonomía importantes para sus vehículos eléctricos.
En paralelo al desarrollo de baterías más capaces, los fabricantes de vehículos han decidido apostar por los sistemas de carga rápida y ultrarrápida. Si el sistema de baterías de un vehículo se puede recargar de manera parcial o total en unos pocos minutos, la realidad es que no hace falta que la capacidad energética de la batería sea tan grande, ya que en lo que se tarda en estirar las piernas o tomar un café en un área de servicio el vehículo logra una amplia autonomía acumulada. Dicho todo esto… ¿Qué es la carga ultrarrápida?
- Tipos de carga de un coche eléctrico
- Qué es la carga ultrarrápida
- Ventajas y desventajas de la carga ultrarrápida
- Qué determina la velocidad de carga de un coche
- Otros factores que definen la velocidad de carga
- Cómo saber si mi coche tiene carga ultrarrápida
Tipos de carga de un coche eléctrico
En la actualidad, los vehículos eléctricos se dividen en cuatro grandes grupos según el flujo de energía que aceptan sus baterías a la hora de recargarse. En la base de la pirámide están los vehículos de carga lenta, cada vez menos frecuentes. Son vehículos de uso urbano como los ciclomotores, motos eléctricas y vehículos urbanitas de pequeño tamaño y aceptan flujos de carga de 2,3 a 7,4 kW, ya que están pensados para ser recargados en tomas eléctricas domésticas. Por encima de estos se sitúan los vehículos de carga intermedia que soportan flujos de carga de 20 a 30 kW.
Los vehículos de carga rápida son aquellos que admiten potencias en torno a los 40 y 50 kW en la carga de sus baterías. La mayor parte del parque actual de vehículos eléctricos se mueven en estas potencias de carga, aunque existen ya en el mercado vehículos que aceptan flujos de energía de carga superiores. Estos son los vehículos con carga ultrarrápida, coches que tienen una capacidad de carga por encima de los 50 kW, aunque en términos generales se considera que para tener un sistema de carga ultrarrápida el flujo energético debe triplicar esta cifra.

El Hyundai Ioniq 6 es uno de los modelos que ya ofrece un sistema de carga ultrarrápida
Qué es la carga ultrarrápida
De lo comentado anterior mente se puede extraer que la tecnología de carga ultrarrápida para vehículos eléctricos es aquella en el que el sistema de baterías del vehículo y el punto de carga trabajan con un flujo de energía superior a los 150 kW. Es el tipo de carga de mayor velocidad que existe en la actualidad, pero no son muchos los vehículos que disponen de la misma. Además, hay que tener en cuenta que en la actualidad las estaciones de recarga con más de 150 kW son bastante limitadas, por lo que se necesita una expansión de la infraestructura.
En la actualidad ya hay coches que admiten velocidades de carga de 250, 270 y hasta 350 kW gracias a que la industria del automóvil está avanzando rápidamente no sólo en el desarrollo de los sistemas de recarga ultrarrápida, sino en los propios sistemas de energía y tecnologías accesorias para disipar el calor generador por las recargas a alta velocidad. Con todo, la oferta de puntos de recarga ultrarrápida sigue siendo limitada y es difícil, por ejemplo, encontrar puntos de carga gratuitos, ya que este tipo de estaciones de carga no suelen pasar de los 22 Kw.
Ventajas y desventajas de la carga ultrarrápida
Teniendo en cuenta la hoja de ruta de la industria de conseguir coches eléctricos con sistemas de recarga ultrarrápida, hay que tener en cuenta las ventajas y desventajas de este tipo de recargas. La parte positiva es evidente, los tiempos de carga. Los vehículos que poseen carga ultrarrápida logran recargar sus baterías de 20 al 80% en cuestión de minutos en una estación de recarga acorde a sus necesidades, lo que se amolda a la perfección en la dinámica normal de un viaje extendiendo su autonomía de manera considerable sin prolongar la parada más de la cuenta.
Sin embargo, los sistemas de carga ultrarrápida tienen también su parte negativa. En primer lugar, las recargas a alta velocidad someten a las baterías a un mayor esfuerzo, ya que tienen que soportar temperaturas elevadas, incluso si los sistemas para evitar este calentamiento son cada vez más eficientes. Estos esfuerzos hacen que las baterías con el tiempo pierdan cierta capacidad energética. Los sistemas de carga ultrarrápida pueden acelerar el acortamiento de la vida útil de la batería. Además, hay que tener en cuenta que el precio del kilovatio en las estaciones de carga ultrarrápidas es mayor.

La batería del Porsche Taycan 4S se recarga del 10 al 80% en menos de 9 minutos
Qué determina la velocidad de carga de un coche
Conocidos los distintos tipos de recarga que existen para los coches eléctricos, qué es la carga ultrarrápida y las ventajas y desventajas de este tipo de recarga, el punto clave está en saber qué determinar la capacidad de carga de un vehículo. Lo primero que hay que tener claro es que cada coche eléctrico está diseñado para soportar una velocidad de carga máxima. El cargador integrado y el sistema de baterías aceptan un flujo de carga y este será el máximo que acepte. El coche sólo cargará a la potencia máxima que viene determinada por el diseño del sistema eléctrico del propio vehículo.
Como es lógico, el otro factor limitante es la estación de carga. Por mucho que un vehículo tenga una capacidad de recarga de 150 kW o incluso superior, si el punto de recarga ofrece sólo una potencia de 50 kW, esta será la potencia límite a la que se cargará el vehículo. Teniendo en cuenta esto, además hay que tener en cuenta algunos factores externos a la propia capacidad de carga del vehículo y del flujo de energía que tiene la estación de carga.
Otros factores que definen la velocidad de carga
Dejando al margen las capacidades del vehículo y del punto de carga, hay factores que impiden que la recarga se lleva a cabo al flujo máximo de energía que delimita el vehículo o la estación de carga. Cuestiones como la temperatura ambiente afectan al flujo de carga de manera muy notable. En las actuales baterías, el frío ralentiza el movimiento del fluido electrolítico de su interior y la reacción que mueve los iones de litio desde el ánodo hasta el cátodo también se ralentiza. Esto se traduce en una caída de rendimiento en la recarga.
Incluso el porcentaje de carga de la batería en el momento de iniciar la recarga determina la velocidad de la misma. Toda batería bajo la tecnología habitual se carga con un flujo energético mayor en el punto de recarga central de la misma, entre el 20 y 80% de la capacidad de la batería, mientras que la carga es más lenta desde el 80% de la capacidad de la batería hasta completarse la recarga total de la misma.

El Tesla Model 3 es otro de los modelos presentes en el mercado con carga ultrarrápida
Cómo saber si mi coche tiene carga ultrarrápida
La mejor forma de saber la capacidad de carga de nuestro vehículo es consultar el manual del coche, donde se especificará el flujo de energía que soporta el cargador integrado y la batería del vehículo. Así podremos comprobar si nuestro coche acepta recargas de más de 150 kW o qué potencia de carga tiene el coche. La otra forma de saber si un vehículo acepta carga ultrarrápida si no tenemos acceso al manual pasa por mirar el cargador del coche.
Si el vehículo dispone de un conector estándar europeo CCS2 o combo que presenta dos orificios paralelos debajo del conector típico (denominado Menekes) el coche tendrá la capacidad de recibir una recarga ultrarrápida sin que afecte al a vida de la batería. De una forma u otra y teniendo en cuenta las cuestiones que hemos comentado, sabremos si el coche puede recargarse de forma ultrarrápida y apostar así por estaciones de carga acorde a las necesidades del vehículo para optimizar los tiempos de carga y la propia vida útil de la batería.
Vehículos que destacan por su carga ultrarrápida
Si que es cierto, como decimos, que el número de vehículos que aceptan flujos de carga ultrarrápida por encima de los 150 kW todavía es reducido, aunque las marcas cada vez están lanzando más propuestas en este sentido. Algunos de los coches eléctricos que ya están a la venta en España con sistemas de recarga ultrarrápidos son el Tesla Model 3 (250 kW), el Audi e-Tron GT (270 kW) o el Porsche Taycan (320 kW). Otros modelos con carga ultrarrápida son los Hyundai Ioniq 6 e Ioniq 5 o el KIA EV6.