Hoy en día tenemos muchas alternativas para desplazarnos por ciudad o carretera. Las nuevas tecnologías han permitido que podamos tener acceso a multitud de aplicaciones móviles en las que tan solo hay que solicitar un servicio en un par de minutos.

Uber, Cabify o Blablacar son algunas de las opciones que ofrecen servicios de estas características. Por supuesto, otras alternativas más tradicionales como el servicio público de transporte o el servicio del taxi convencional son otras opciones con las que contamos para ir del punto A al B.

Aún es difícil prescindir del coche privado en nuestros desplazamientos

Ahora bien, ¿por qué debemos potenciar este tipo de desplazamientos? En los últimos años, a raíz del desarrollo de este tipo de plataformas, tanto barreras de entrada impuestas sobre las aplicaciones como un arraigo cultural sobre el uso del coche privado, ha provocado que sigamos dependiendo de nuevo propio vehículo.

De hecho, pensemos por un momento cómo son nuestros desplazamientos rutinarios. ¿Qué número de personas viajan en el mismo coche con asiduidad? Este es, quizás, el principal problema de la contaminación; la inmensa cantidad de vehículos que sobran en las carreteras.

Un nuevo estudio, llevado a cabo por la Universidad de California, ha conseguido demostrar cómo este tipo de plataformas de coche compartido puede ayudar a reducir la contaminación. ¿Qué puede destacarse de esta nueva prueba?

El coche compartido contribuye a la reducción de la polución

En principio, un menor número de coches en circulación debería provocar una menor concentración de emisiones contaminantes. Ahora bien, ¿cómo explicar entonces que desde 2016, el sector del transporte superó al sector eléctrico como el mayor contribuyente al problema climático de los Estados Unidos?

Emov es un servicio de coche compartido que opera en varias ciudades europeas. La Vanguardia

Según se puede leer en Planetizen, el principal problema de la economía en la primera potencial mundial está intrínsecamente relacionado con la movilidad tradicional, es decir, la presencia de coches con mecánicas tradicionales.

Ante esta situación, es importante plantearse cómo podría reducirse el número de desplazamientos diarios. Según se apunta en el estudio, una coordinación significativa entre las ciudades, las agencias de transporte público y los servicios de transporte de pasajeros sería lo que necesitaría la Administración para reducir los niveles de contaminación.

En un lustro 250 millones de personas han utilizado aplicaciones de movilidad

Tras la popularización de las principales aplicaciones móviles, se puede afirmar que más de 250 millones de usuarios en todo el mundo son los que las han utilizado en sus primeros cinco años de existencia.

Ante esta situación, ¿cuáles son algunas de las principales conclusiones que se pueden sacar tras analizar el impacto del uso de las aplicaciones móviles dedicadas a lo que se conoce como coche compartido? Veámoslo.

Estos son los datos más llamativos del estudio estadounidense

Casi una cuarta parte (24%) de los que utilizan alguno de los servicios de coche compartido más populares, elige contratar diariamente o semanalmente esta forma de desplazamientos.

Car2Go es una de las plataformas de carsharing más utilizadas en Europa. CNET

De todos los encuestados, un 37% afirma utilizarlo de forma cotidiana porque en el lugar de destino es muy difícil encontrar aparcamiento. Como es lógico, este perfil está relacionado con aquellas personas que trabajan en el centro de algunas de las ciudades estadounidenses analizadas en el estudio.

En términos sociales, la población con más recursos y con un mayor grado de formación académica utiliza, por término medio, el doble que aquella más pobre y con un nivel de formación educativa de menor nivel.

El coche compartido podría reducir el parque automovilístico en el futuro

Del mismo modo, hay una parte de los encuestados que ha dado de baja su vehículo particular en aras de utilizar este tipo de servicios de coche compartido, reduciendo así la flota automovilística en manos del público.

Por otro lado, haciendo alusión a la posibilidad de utilizar otras alternativas como la bicicleta, se ha comprobado cómo entre el 49% y el 61% de los desplazamientos analizados no podían realizarse sin un vehículo a motor por la lejanía entre ambos puntos.

El uso de este tipo de plataformas promueve dar de baja el coche propio

Entonces, ¿qué consecuencias pueden extraerse? Como es lógico, una parte de las personas que han intervenido en la encuesta ha prescindido del coche, reduciendo así el nivel de emisiones. Sin embargo, ¿cuál es el principal problema?

Dar visibilidad a este tipo de plataformas, junto a una potenciación de las más tradicionales, son algunas de las acciones que podrían realizarse para pensarse eso de dejar el coche para otros. ¿Será necesario tenerlo en propiedad?

Puede ser que, pasados unos años, contemplemos la posibilidad de quitarnos de la cabeza tener uno solo para nosotros. Eso sí, mientras que eso llegue y, sobre todo, se den las condiciones para que ello ocurra, habrá que seguir manteniendo y correr con todos los gastos que conlleva.