El los últimos años y, más concretamente, desde hace uno meses, ya son varias las ocasiones en los que ha habido restricciones en las principales ciudades europeas a modo de controlar el nivel de emisiones contaminantes. Es cierto que ambas tecnologías tradicionales tienen parte de culpa, pero en invierno se focaliza aun más el problema.

Los equipos de calefacción provocan que el nivel de emisiones se dispare en los núcleos poblacionales. Sin embargo, el ente público no puede restringir el uso de un bien de estas características en la época invernal, por lo que la única forma de controlar este problema es reduciendo el tráfico de los coches.

Hay una mayor flexibilidad sobre los automóviles gasolina que sobre los diésel

Desde que se han implantado protocolos anticontaminación mucha gente ha visto sospechosamente cómo se impide la circulación para todos aquellos vehículos anteriores a una fecha determinada. De hecho, la masa social está preguntándose por qué las motorizaciones de gasolina con más edad pueden circular y otras más nuevas en configuración diésel no.

¿Cuál es la causa? Los motores diésel son más contaminantes al liberar, entre otras sustancias, óxido de nitrógeno, una sustancia que se mantiene suspendida en el aire y que está vinculada con el desarrollo del cáncer, tal y como destacó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2012. Los medios de comunicación, como la BBC, ya alertaron de la gravedad del asunto, pero las matriculaciones parecían solamente incrementarse.

Ahora, viendo los números que están produciéndose mes tras mes, ¿podemos decir que el fin de una motorización presente en el mercado en torno a 3 décadas? Veamos cuál es la tónica que está produciéndose en la actual industria y cómo están actuando los fabricantes implicados en el desarrollo de estos propulsores.

Antes de nada, ¿hay que demonizar estas motorizaciones?

Un motor que funciona con el hidrocarburo diésel debe disponer de su propio mercado. El problema, no obstante, radica en su público objetivo. Tal y como ya habrás escuchado o leído en otras ocasiones, una buena motorización diésel te ofrecerá lo mejor de ella en carretera.

Las motorizaciones diésel son las que más contaminan en el mercado de la automoción. Auto Forum

Los propulsores diésel tienen unas especificaciones que lo convierten, por qué no decirlo, en la mejor opción del mercado actual si se circula fuera de la ciudad. Al contrario que un motor de gasolina, este es un auténtico mechero, ofreciendo un ahorro al propietario cuando se consigue un volumen de kilometraje anual que varía en función del automóvil y la versión del propulsor.

Por ello, no hay por qué criminalizar una tecnología que debería seguir teniendo mercado. ¿Dónde radica el problema entonces? En la batidora de la insensatez hay que incluir diferentes variables. Por un lado, siempre hay que contar con la música celestial que nos cuentan desde los concesionarios. Seamos sinceros, habiendo un stock que vender, ¿por qué no deberían mostrar sus cualidades?

Aún existe una desinformación en relación a las motorizaciones disponibles

Esto enlaza, precisamente, con el segundo de los componentes de la situación actual; los potenciales propietarios. No informarse antes sobre las ventajas de estas motorizaciones, cuáles son sus posibles debilidades o cuál debería ser el idílico cliente de esta tecnología, los convierten en auténtica ‘carnaza’ para comprar un diésel sin necesitarlo.

¿Cuál es el problema? Pasados un par de años es posible que se encuentren con limitaciones de acceso en las principales ciudades del mundo y, más concretamente, en aquellas del Viejo Continente.

Por qué aún no llegará el fin de las mecánicas diésel

El combustible diésel es más económico que la gasolina (sin contar revisiones, cambios de filtros, mayores cargas fiscales, etc.), de eso no hay duda. De hecho, esta es la principal premisa de su atractivo. A partir de aquí, ¿por qué podemos afirmar que seguirá siendo una opción con potencial en el futuro?

El diésel aún posee un mercado amplio para seguir siendo una opción factible en la industria. Nuevolaredo.tv

En primer lugar, siempre habrá clientes que no sepan qué utilidad orientativa le van a dar al coche, por lo que se decantarán, por tradición y costumbre, por una motorización diésel.

El segundo de los motivos está, lógicamente, relacionado con la inversión llevada a cabo por los fabricantes durante todos estos años. Viéndolo de otra forma, si una compañía del sector viese cuotas de mercado propias del 50 y 60% mes tras mes, ¿cómo no iban a invertir miles de millones de euros en la mejora de estos equipos?

Lo fabricantes seguirán ofertando mecánicas diésel en busca del retorno de la inversión

Debe conseguirse, aunque sea, un retorno de la inversión en los próximos años. Es lógico pensar que muchas empresas afines a la automoción ya están provisionando pérdidas por la reducción de la demanda de estos propulsores, pero en cierto modo, esto está afectando a la ralentización del coche eléctrico.

El último de los motivos, por supuesto, está relacionado con su adecuación con una parte del mercado. Aquellos conductores que vayan a realizar continuamente trayectos por carretera, sí que pueden precisar de esta motorización. Al fin y al cabo, existen muchos antecedentes respecto a su longeva vida útil, desempeño eficiente y, en definitiva, su productividad en trayectos de larga distancia.