Viendo las diferentes modalidades de competición que se dan a diario en la parrilla del motor, podríamos pensar que siempre contarán con su propia escuela de pilotos. Sin embargo, ¿está esta profesión condenada a la desaparición? La llegada del coche autónomo podría marcar un futuro que nunca habríamos imaginado.

La pericia al volante nos ha demostrado, en muchos casos, cómo puede llegar a ser más importante que la tecnología que incluya el bólido que se conduce. ¿Qué ocurrirá, cuando, no existan pilotos al volante? La competición, de la mano del coche autónomo, dejará de contar con el plus que hace interesantes a las carreras, pero hay quien cree que tiene futuro en la industria.

La DARPA Grand Challenge es la competición más importante de coches autónomos

La DARPA Grand Challenge es una prueba que lleva celebrándose desde 2004 y que cuenta con cada vez más un mayor número de aspirantes al título. Es una competición que durante los últimos años ha dado pasos agigantados para convertirse en la más importante dentro de su modalidad.

A sabiendas de la gran cantidad de empresas que llevan trabajando en los coches con sistemas de conducción autónoma, no sería descabellado pensar que podría contar con su propio calendario de Grandes Premios. Los más fanáticos a la conducción tradicional no irían, por supuesto, pero… ¿Y los que apuestan por las últimas tecnologías?

¿A qué debe este curioso nombre? ¿Dónde se celebra cada año y con qué representación? ¿Qué futuro se espera de una tecnología que cada año consigue una mejor valoración en la movilidad? La contestación a estas cuestiones y otros datos curiosos lo podrás ver a continuación.

Cuál es el origen la competición y en qué lugar se celebra

La DARPA Grand Challenge es una modalidad que nació en el año 2004. Debe su nombre al organismo público que se encarga de la seguridad de los Estados Unidos, es decir, el Departamento de Defensa. A través de una filial tecnológica encargada a la investigación, echó a andar un proyecto fue teniendo mayor relevancia conforme pasaron los años.

El desierto de Mojave fue el escenario pensado desde el primer momento para la prueba. Aseguraba la integridad de los participantes, seguidores y personal organizador. Del mismo modo, se convirtió en el lugar perfecto para poder ofrecer un largo recorrido a los participantes con el objetivo de dar mayor margen para completar la prueba.

Las imágenes anteriores corresponden a una de las primeras ediciones de la prueba. Según se puede observar, diversos prototipos de automóviles convencionales y otros diseñados con una configuración disruptiva disfrutaron de una prueba en la que es fácil determinar que no poseían el sistema más eficiente.

En la edición de 2004 no hubo ningún participante que terminó la prueba

En la primera edición de esta curiosa competición no hubo un solo vencedor, ya que ninguno de los equipos participantes logró completar las prueba. El que no se chocó con alguno de los obstáculos se desvió accidentalmente del recorrido.

El año siguiente, según se ha podido saber gracias al portal Eco Inteligencia, un coche apodado como Stanley se hizo con la victoria. En el proyecto de su desarrollo intervino Sebastian Thrun, profesor de Ciencias de la Universidad de Stanford y director del Laboratorio de Inteligencia Artificial de Stanford (SAIL).

Del mismo modo, el propio Sebastian Thrun colaboró en el prototipo utilizado durante la prueba que tuvo lugar en 2007 y que se alzó con el segundo puesto en aquella edición, pasando a ser denominado como Junior.

Qué se espera en el futuro de esta competición

La competición de coches autónomos podría tener un futuro prometedor en los próximos años si se introdujesen mejoras que ayudasen a perfeccionar un sistema que llegará a sustituir al conductor convencional.

La DARPA Grand Challenge es una competición en la que solo pueden participar coches autónomos. Sportruck.com

Ya hemos dicho en repetidas ocasiones que la conducción autónoma será más segura que nuestro propio pilotaje. En circuito, en algunos casos ya son más eficientes, por lo que no sería de extrañar que en los próximos años crezca el número de pruebas bajo esta configuración.

Más aun a sabiendas que una gran cantidad de empresas tecnológicas está en busca del software autónomo definitivo. ¿Veremos en los próximos años variantes dispuestas con pruebas urbanas en las que deban, por ejemplo, respetar los límites de circulación fijados o regular su velocidad en función a los semáforos? Habrá que estar atentos a futuras innovaciones.