España cerró 2022 con malas noticias para el mundo del automóvil: los coches eléctricos no acaban de cuajar
¿Cómo ha sido 2022 para el coche eléctrico en España? Los datos demuestran cómo todavía queda mucho por hacer.
¿Es el coche eléctrico la panacea en el ámbito de la movilidad? Tal y como ocurre con el resto de tecnologías presentes en el mercado, el automóvil eléctrico dispone de una serie de ventajas e inconvenientes. Aun así, es importante tener en cuenta cómo hay países en los que se están llevando a cabo importantes esfuerzos por apoyar el proyecto basado en baterías. Sin duda alguna, el mayor incentivo es la nula emisión de partículas contaminantes durante los desplazamientos, por lo que se consigue una mejor calidad del aire en los centros urbanos.
Pese a las notables ventajas del coche eléctrico frente a cualquier otra mecánica convencional, lo cierto es que sigue siendo residual en países como España. Esto es así debido a su alto coste de adquisición y, sin duda alguna, la espera por valor de años para obtener una rentabilidad. A ello, al mismo tiempo, hay que sumar la presencia de una infraestructura insuficiente de carga. De hecho, la inmensa mayoría de garajes comunitarios no cuenta con instalaciones de estas características.
Todo ello, conjuntamente, permite entender cómo los registros en términos de matriculaciones durante 2022 no han sido los más beneficiosos para esta tecnología. Veamos, por tanto, cuáles son las claves que hay detrás de los datos publicados, cómo se espera que sea la tendencia a lo largo de los próximos años y, por supuesto, hasta qué punto nos encontramos ante una dinámica que puede revertir en cualquier momento.
El año 2022 no será recordado como el más ferviente para el coche eléctrico
Tras el fin del año 2022 toca hacer recuento para ver en qué punto se encuentra la transformación del parque automovilístico español. ¿Por qué las tecnologías basadas en combustibles fósiles siguen siendo las claras dominadoras del mercado? Lo primero que cabe recalcar es que este año no ha sido buen en términos de matriculación. La inflación ha provocado un encarecimiento muy notable en el precio de los automóviles nuevos y, por tanto, la demanda de vehículos se ha reducido. Se ha recurrido a la compra de automóviles de ocasión.

Ford es uno de los fabricantes que más está sufriendo la caída de las ventas. Imagen: El Periódico de España
Por otro lado, si los números generales no han sido buenos, lo visto en la industria específica del coche eléctrico no ha corrido mejor suerte. De acuerdo con los datos ofrecidos por ANFAC, se han matriculado en 2022 un total de 243.267 vehículos con mecánica distinta a la clásica gasolina o diésel. Sin embargo, este dato puede resultar engañoso. Pese a cubrir hasta el 25% de las ventas nos encontramos ante un problema. Dentro de este grupo cabe diferenciar mecánicas híbridas, microhíbridas, híbridas enchufables y eléctricas. Este dato, por tanto, no sirve para analizar la situación.
Los fabricantes no son ajenos a la situación del parque español y, por tanto, no están llevándose a cabo los esfuerzos necesarios para revertir la situación actual. En relación con el principal programa de ayudas a la compra de coches eléctrico, el denominado Plan MOVES III, nos encontramos ante unos incentivos que no son automáticos, por lo que se puede cobrar la subvención hasta pasados varios años. Esto desincentiva la compra de un producto más caro, ya que, por el momento, hay que pagar la diferencia.
España está quedándose atrás respecto a los principales países del entorno euro en lo que se refiere a adopción del coche eléctrico. La presencia de un menor PIB per cápita y, por supuesto, una dotación de infraestructura muy inferior a la que resultaría eficiente, son los principales condicionantes que hay para explicar la situación actual.