Los coches eléctricos, al no emitir partículas contaminantes en la conducción, no necesitan este tipo de soluciones para reducir la polución que generan otras alternativas. Conocíamos el caso de los diésel, pero jamás pensábamos que llegarían a disponer de él también los de gasolina.

La noticia saltó el año pasado cuando varios fabricantes lanzaron esta hipótesis. Era 2016 y el denominado Dieselgate había estallado en la industria hacía solamente unos pocos meses. ¿Cómo poner un parche para acabar con el problema de la polución que emiten los coches de combustión interna? Muy sencillo.

El filtro de partículas serviría para lavar la imagen de algunos fabricantes

Disponer de un filtro de partículas en un automóvil de gasolina podría ser la jugada maestra. Por un lado, varios fabricantes podrían lavar su cara tras el escándalo de las emisiones, mientras que, por otro lado, podrían conseguirse ingresos futuros extra en las revisiones del mantenimiento.

Ante esta situación, ¿puede decirse que es un fraude con efecto a largo plazo o realmente cumplen con lo debido? Los motores del TSI y TFSI del grupo Volkswagen ya los incorporan y otros fabricantes podrían hacerlo en los próximos años. ¿Podría conseguir mejorar las previsiones de las ventas de los de combustión interna?

El mercado del diésel y la gasolina se antoja, ante todo, pesimista. El precio del petróleo ha caído a mínimos históricos y, sin embargo, no se están produciendo incrementos de la demanda del mismo. ¿Podemos decir que esta solución atrasará la imparable llegada del coche eléctrico? Veámoslo.

El filtro de partículas como parche para solucionar el problema

Es importante distinguir qué es lo que ocurre con la tecnología diésel y la gasolina. El diésel, popularizado en los años noventa, destaca porque emite altos índices de óxido de nitrógeno (NoX), una sustancia que acarrea problemas para la salud en el medio y largo plazo.

Tras muchos años logrando incentivos por parte de los Estados miembros de la Eurozona (principal vestigio de esta tecnología) ahora se ha convertido en el principal apestado en la movilidad. ¿Por qué? El parque automovilístico ha alcanzado cotas superiores de más del 50% con esta motorización.

Desde hace unos años, varias soluciones son las que han sido impulsadas por los fabricantes para reducir el problema de la polución que genera. El denominado filtro de partículas es una de las ideas que se crearon para lograr captar parte de dichas emisiones tóxicas.

La principal función del sistema es evitar que salgan parte de las partículas derivadas de la combustión por el tubo de escape. Según se puede apreciar en el vídeo anterior, cada cierto tiempo ocurre lo que se denomina como ‘fase de regeneración’. Esto consiste, básicamente, en la quema de estos residuos.

En los diésel lleva implementándose esta medida desde el año 2006, momento en el que comenzaron a popularizarse al reducirse los niveles de emisiones drásticamente. Sin embargo, ¿podrían tener el mismo efecto sobre un automóvil de combustión interna a gasolina? Ahí está el dilema.

¿Requieren los motores de gasolina un filtro anticontaminación?

Tal y como hemos destacado en la introducción, diversos fabricantes lo están introduciendo a medida que están adhiriéndose más y más restricciones al tráfico. Aún es pronto, quizás, para que las Administraciones se centren en los motores de gasolina, pero se prevé que finalmente también sean objeto de crítica.

Los motores TSI y TFSI del grupo Volkswagen incorporan un filtro de partículas. Diariomotor

Los motores gasolina contaminan menos que los diésel, tal y como se puede leer en Coches.net. Sin embargo, la principal diferencia es que estos no emiten óxido de nitrógeno, principal partícula que está bajo el acecho de las Autoridades europeas.

De hecho, según apunta Motorpasión, un coche que funciona a gasolina emite hasta 10 veces menos NoX que uno diésel. ¿Necesitan, por tanto, un filtro de partículas?

Los fabricantes argumentan que esta medida está encaminada a reducir, en realidad, el dióxido de carbono presente en la combustión. Y tú, ¿crees que tienen un papel destacado que hará retroceder las ventas de coches híbridos y eléctricos?

Una solución que tiene defensores y detractores

Mercedes o el Grupo Volkswagen creen que de esta forma reducirán hasta en un 90% la generación de partículas contaminantes. El funcionamiento en los coches con motor de gasolina será muy parecido al que hay presentes en los actuales de tecnología diésel.

La única diferencia notable es que estos permitirán captar, principalmente, parte del CO2 que genera el motor. Ahora bien, ¿es este residuo tan importante para el ser humano?

Los filtros de partículas de gasolina buscan captar el CO[sub]2[/sub]

Si los filtros de partículas en motorizaciones diésel se comenzaron a instalar por un tema de salud pública, algo diferente ocurre con estos nuevos. El dióxido de carbono podría decirse que es inocuo para la vida, tal y como destaca Econexo.

En realidad, el principal problema de este gas reside en su flotación, contribuyendo de esta forma al efecto invernadero. Es, por tanto, un problema intrínsecamente relacionado con el incremento de las temperaturas medias del planeta.