La gran mayoría de los países, pese a los Tratados Internacionales de Paz, sigue destinando, cada año, una parte de sus Presupuestos a la inversión en material militar. Es una de las industrias que generan más dinero en determinadas economías, por lo que no son pocos los fabricantes que operan en el mercado.

Cada año, se invierten miles de millones de euros en investigación para dar con el arma más fructífera de todas. Sin embargo, esta no es la única línea que se baraja en los departamentos de diseño de producto. Es importante destacar el apoyo que otro tipo de bienes tienen en el campo de batalla y en las maniobras de los ejércitos.

Las fuerzas militares cuentan con vehículos de todo tipo

En el campo del transporte, en un ejército no faltan las motos de cross y otros vehículos off road que engloban automóviles y camiones. Este último tipo de vehículos, debido a su peso, no es fácil su electrificación debido a sus características.

Sin embargo, Kalashnikov, el fabricante que creó el arma que más bajas ha causado en la historia de confrontaciones bélicas, acaba de mostrar su primera motocicleta eléctrica destinada al uso militar y policial. ¿Cómo pretende cambiar la forma en la que Los Cuerpos de Seguridad del Estado se trasladen?

El proyecto echó a correr hace un tiempo y, ahora, el ejército y la policía de Rusia ya cuentan con algunas unidades para probar su funcionamiento.

Kalashnicov, de la conducción eléctrica al vuelo aéreo

Hace unos días te mostramos cómo el fabricante de armas soviético había creado su primer aerodeslizador, moto voladora o dron para personal humano, según como quieras llamarlo. Ahora nos presenta una proposición que es completamente funcional, operativa y, sobre todo, silenciosa para que el enemigo no te detecte.

Hace mucho tiempo que la compañía armamentística se pasó al mercado del transporte. Desde entonces, nos ha mostrado diferentes productos ligados al combate, pero que sirven también para acercarnos la concepción de la conducción eléctrica. ¿En qué consiste este nuevo producto creado para los funcionarios del orden?

Según se puede leer en Electrek, el proyecto fue presentado en el Foro Militar-Técnico Internacional del Ejército celebrado este año en la capital rusa, Moscú. En dicho evento, la firma armamentística presentó 2 variantes, una para el cuerpo policial y otra para el militar.

Las principales características de ambos modelos han sido categorizadas como información clasificada, por lo que su autonomía, prestaciones o cualidades más destacables, no han podido ser reveladas muy a nuestro pesar.

Sin embargo, se especula que la unidad encaminada a la acción policial podría contar con una autonomía para recorrer hasta un total de 150 kilómetros, mientras que la alternativa militar tan solo podría rodar un máximo de 100 kilómetros. Y te preguntarás, ¿cómo es posible que haya una diferencia de un tercio entre ambos modelos?

Como es lógico, la merma de dichos 50 kilómetros está justificada por un mayor peso de la versión con traje de camuflaje. La militarización provoca incorporar material pesado, lo cual induce en una necesidad de aplicar una mayor fuerza en el movimiento.

Del concepto policial al militar solo hay un paso

En primer lugar, solamente se valoró la creación del modelo dedicado a patrullar las calles y perseguir el crimen. Su concepción es parecida a la de cualquier otra motocicleta, por lo que el proyecto continuó a la espera de cerrar contratos con las Administraciones de diversos países.

El modelo, presentado este año, tuvo tal aceptación que pronto se incluyó dentro del presupuesto ruso. Una flota de, al menos, 50 unidades, son las que ya están disponibles para su utilización, según detalla Sputnik.

La versión policial de la nueva motocicleta creada por el fabricante Kalashnikov. Electrek

Sin embargo, en el seno de la empresa descubrieron que podría haber otra línea de negocio por explotar. Sus cualidades eran perfectas para su uso en misiones del ejército, por lo que se creó otro modelo que mantenía las bases de la idea original adaptadas al desempeño fuera del asfalto.

Tanto es así que el vicepresidente de Kalashnikov, Vladímir Dmitriev, no ocultó la aparición de este nuevo mercado en la presentación del modelo original.

Si hablamos de su posible uso como vehículo para las fuerzas especiales, el sigilo se convierte en una prioridad. Por eso, sobre la misma base desarrollamos un producto específico para otro tipo de clientes.

Tras la realización de estas declaraciones, se pusieron a trabajar en un producto que cumpliese con las expectativas en pleno campo de batalla. Los ingenieros, pese a destacar la reducción de la autonomía, concretaron la viabilidad de una motocicleta capaz de ofrecer un rendimiento pleno en una operación militar.

Su discreción, la fortaleza de pasar desapercibida o simplemente su ahorro son sus principales bazas para convencer al ejército para incluir nuevas unidades en el futuro. ¿Serán eléctricos todos los vehículos militares en el muy largo plazo? Es difícil aún saberlo, pero Kalashnikov ya nos está dando una pista.