La primera carretera de inducción ya tiene fecha: 21km de longitud que te cargan el coche mientras conduces
No es la primera vez que se intenta dominar la carga en movimiento de los vehículos eléctricos, aunque en esta ocasión parece haber dado sus frutos.
El sector de los vehículos eléctricos aún plantea demasiadas dudas para el ciudadano medio. Muchos no conocen cuánto cuesta cargar un coche eléctrico o qué es eso de una batería de estado sólido. Sin embargo, países como Suecia han apostado fuerte por su implantación y una de sus últimas medidas quieren potenciar su uso aún más: cargar el coche mientras circulas por la carretera.
Los beneficios de carreteras capaces de cargar vehículos eléctricos
Gracias a un reciente estudio publicado en World Electric Vehicle Journal hemos conocido que la Administración de Transportes del país nórdico está construyendo una carretera de inducción entre las localidades de Örebro y Hallsberg, que se encontrará ubicada al lado de la actual E20. Se prevé que para el año 2026 pueda ser abierta para el uso de los vehículos eléctricos que circulan entre ambas ciudades, en un proyecto que se une a otros que ya están siendo probados en Suecia.
Sweden’s first #electricvehicle charging road will power up EVs as people drive. Construction on the 'E-20' highway is set to start in 2025. https://t.co/jyuH4gAK2q #EVnews #electriccars
— International Assistance Group (@Intl_Assistance) May 3, 2023
Existen diversas maneras de cargar un vehículo eléctrico mientras circula, aunque parece que en el país del norte de Europa se han decantado por la inducción, un sistema de carga que, además, tendrá grandes beneficios para los conductores actuales y, por extensión, para el futuro del sector eléctrico. Dado que los vehículos podrán ser cargados en marcha, las baterías que se incluyan en los mismos podrían ver reducido su tamaño, hasta en un 70%, cuando la red de carreteras esté adaptada a esta carga inalámbrica.
Evidentemente, esta reducción de las baterías tendría como consecuencia que la contaminación generada por las fábricas que las crean se vería reducida, además de que estaríamos casi eliminando un caro componente de los vehículos eléctricos, con lo que su coste se reduciría y, por tanto, el precio de los coches eléctricos sería menor.
Esto tendría como consecuencia que los gobiernos no tendrían que gastar dinero en ayudas, como las actuales del Plan MOVES III, con lo que éste podría destinarse a la creación de las infraestructuras de carga en las carreteras. Además, según el estudio del gobierno de Suecia, no sería necesario que el 100% de las carreteras estuviesen electrificadas, sino que únicamente con un 25% de ellas sometidas a una remodelación sería más que suficiente para dar una solución casi definitiva al sector de los vehículos eléctricos.