La historia del coche eléctrico en el mundo ha sido de idas y venidas, aunque parezca que es ahora cuando se está tomando más en serio la posición de dominio de esta tecnología. Los comienzos de la automoción tienen claros tintes eléctricos, pero ante sus bajas prestaciones y autonomías, se prefirieron los motores de combustión interna.

Por aquel entonces, no existían muchas unidades circulando, por lo que la emisión de partículas contaminantes quedaba a un segundo plano. De hecho, los mantenimientos de estas motorizaciones eran más continuos en el tiempo, por lo que los fabricantes encontraron aquí una fuente de ingresos extra.

La movilidad eléctrica tuvo su mayor auge en los años setenta

Ahora bien, ¿dónde podemos encontrar el siguiente pico en cuanto a movilización eléctrica se refiere? Para contestar a esta pregunta, es muy importante hacer referencia a la crisis del petróleo vivida en los años setenta, momento que dio vida a otros proyectos como el Jet Electrica 007.

En pleno auge económico, de repente, se cortó el grifo al abastecimiento de petróleo para muchos países. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió reducir el tráfico del conocido como oro negro, por lo que comenzaron a producirse las primeras reacciones para reducir la dependencia del petróleo.

¡Hasta Londres pensó en sustituir sus modelos destinados al servicios de transporte! El Lucas Electric Taxi se presentó como una alternativa para mantener vigente la calidad de la movilidad en una época en la que aún no era común disponer de coche propio. Ahora bien, ¿por qué no tuvo éxito? Estas y otras claves del proyecto fallido sirvieron para aprender de cara a la sostenibilidad.

Lucas Electric Taxi, una original idea que no cuajó

El Salón del Automóvil de Londres en 1977, en plena crisis del petróleo, apareció una opción destinada al servicio público de transporte que parecía contar con el cartel de salvador en plena decadencia de los motores de combustión interna. La crisis, la cual había comenzado en 1973, no parecía cesar, por lo que esta opción podría ser muy positiva.

El Lucas Electric Taxi fue un automóvil adaptado para el transporte de pasajeros que finalmente no ejerció como taxi. All Car Index

Según se puede leer en Clean Technica, este prototipo era capaz de circular hasta los 80 km/h y contar con una autonomía que le permitía rodar hasta un máximo de 160 kilómetros con cada ciclo de carga. Es importante destacar, llegados a este punto, que estamos ante un modelo que cumpliría a día de hoy más de 40 años.

El Lucas Electric Taxi cumplía con todos los mínimos exigidos para ejercer en Londres

Tal y como fija el Reglamento, el taxi debía contar con una serie de medidas para ofrecer comodidad a sus ocupantes. En Londres siempre han sido muy estrictos en esta materia, pero el Lucas Electric Taxi contaba con todas las acreditaciones para convertirse en el nuevo vehículo de moda en la ciudad.

Al final, no entró en la cadena de producción, momento que coincidió con la vuelta a la normalidad de los precios de los carburantes. Esto provocó, de nuevo, un mayor atractivo de las versiones tradicionales, las cuales ofrecían autonomías instantáneas y disponían de mejores prestaciones.

¿Qué podemos aprender del Lucas Electric Taxi?

En algunos países como Noruega están comenzándose a popularizar los coches eléctricos en el mercado del servicio público. Los taxistas están, cada vez más, demandando un mayor número de coches con esta mecánica para reducir sus costes operativos.

El Lucas Electric Taxi podría haber sido un éxito si no hubiese sido por los acuerdos alcanzados por la OPEP. Gram Union

De hecho, si el modelo híbrido más vendido es el Prius es gracias a la flota mundial que están en manos del colectivo del taxi. Es ya la tónica general cruzarse con empleados del gremio que se hayan pasado a las versiones híbridas. ¿Será la tecnología puramente eléctrica es próximo paso que den? A decir verdad, la opción más tentadora sería aún el híbrido enchufable.

El coche eléctrico podría ser adecuado para un perfil determinado de taxista

Es cierto que la mayor parte de los transportes significarán recorridos de apenas unos kilómetros en ámbitos urbanos, pero en ocasiones una carrera de larga distancia podría llegar a suponer un problema para poder llegar al destino. ¿Solución? Poder tener disponible la opción del motor de combustible para reducir riesgos.

Ahora bien, ¿cuándo llegará el coche eléctrico definitivo? La autonomía es la principal muestra de cambio necesaria para el incremento de su demanda. Solamente cuando se disponga de recorridos para no tener que cargar las baterías a diario, se podrá hablar de una estandarización.