La irrupción del Covid-19 ha provocado que la gran mayoría de plantas productivas de automóviles se haya visto obligada al cese de las mismas de forma temporal. Esto se traduce en pérdidas multimillonarias, por lo que se espera que a lo largo de los próximos años se produzca una continuación y mantenimiento de la situación. Ahora bien, ¿qué ocurre con las factorías chinas?

El epicentro de la pandemia hasta hace unas semanas, Wuhan, ha dado paso a una nueva situación. Ahora, el mayor número de casos está en otras zonas muy alejadas de la provincia de Hubei de China, por lo que parece haberse controlado la epidemia gracias a políticas de confinamiento. Es en el resto de provincias del país donde está volviéndose, de forma controlada, a los niveles anteriores de fabricación.

Una de las empresas que más está fortaleciéndose gracias a las políticas llevadas a cabo por China es Tesla. Hace unos meses, la compañía con sede en Palo Alto decidió dar comienzo a la producción de su modelo más comercializado, el Model 3. Poco antes de que el problema del Covid-19 apareciese en escena, la compañía comandada por Elon Musk ya había comenzado las entregas de unidades.

Es importante recordar que la fábrica de Shanghai solo tardó un año en levantarse. En apenas 12 meses se pasó de un enclave compuesto por un solar a ser el principal punto de fabricación de la marca en el país asiático. En la actualidad, esta factoría produce más automóviles que la de Freemont, ya que esta última está en pleno proceso de producción de respiradores para combatir la pandemia.

Con motivo de la vuelta a una normalidad parcial, Tesla ha publicado unas imágenes del interior de las instalaciones de Shanghai. Veamos cómo es el proceso de fabricación de un fabricante de coches eléctricos puntero, por qué se está volviendo a la normalidad más fácilmente mediante el uso de robots y, por supuesto, por qué Tesla se ha convertido en un referente en la producción automovilística.

Una producción robotizada para combatir la pandemia del Covid-19

La vuelta al trabajo no será algo que ocurrirá de pronto. Se espera que sea escalonado. Incluso siendo así, se deberán respetar aspectos tan importantes como el propio distanciamiento social. Esto, en una factoría como Tesla, no será muy difícil de cumplir, ya que, como verás a continuación, la robótica tiene un papel fundamental al respecto. He aquí las claves de su proceso de producción.

Tal y como se puede observar en las imágenes, cada una de las secciones y áreas de fabricación está comandada por personal manejando unidades y brazos robóticos. Gracias a la introducción de este modelo de industria, es fácilmente retornar a la situación anterior a la pandemia. La factoría de Shanghai se ha convertido en un referente en el que las demás compañías deberán seguir.

Es cierto que la mayoría de compañías de sector de la automoción hace tiempo que introdujo políticas parecidas a las que emplea Tesla. Sin embargo, este fabricante cuenta con una distinción fundamental. En el caso de Tesla, para conseguir producir en China no ha tenido que recurrir a una asociación con una empresa presente en el país. O lo que es lo mismo, una joint venture.

En su defecto, ha conseguido mantener su propia autonomía, lo cual le permite una toma de decisiones de forma completamente unilateral. Gracias a ello, se está pudiendo recuperar niveles de fabricación anteriores al momento en el que estalló la crisis provocada por el coronavirus. Ante esta situación, aun así, se deberá seguir haciendo un esfuerzo fundamental para hcer crecer la propia producción.

Un nuevo panorama que ya vimos en la factoría de Freemont

La escalada en la producción del Tesla Model 3 es algo que deberá tener lugar a partir de ahora. E fabricante de coches eléctricos más laureado se enfrentará ahora a otros peligros. Uno de los fundamentales es el llamado ‘cuello de botella’. Teniendo en cuenta que sus niveles de fabricación dependerán de otros más pequeños productores de piezas situados en el país asiático, habrá que esperar para ver cómo evoluciona.

La producción del Tesla Model 3 en China ya ha vuelto a la normalidad tras el Covid-19. Voice of America

De hecho, esto será algo parecido a lo que se vivió en Tesla hace un tiempo cuando se incumplían objetivos de producción del sedán más accesible del catálogo de la marca. Sus penalizaciones en el mercado bursátil eran una constante, y con razón además. Poco a poco y, tras mucho esfuerzo, se fue incrementando el volumen de fabricación hasta alcanzar niveles que sí iban teniendo sentido conforme a lo estipulado.

Habrá que esperar para ver cómo evoluciona el nivel de entregas de Tesla en mercados como el chino. Las cuentas anuales mermadas por la crisis del Covid-19 podrían contar con una tirita de la mano de la factoría de Shanghai. Sea como fuere, lo cierto es que las expectativas de crecimiento deberán ser revisadas a la baja ante la nueva situación que se abre en la actualidad.