El sistema de refrigeración que emplea Tesla es uno de los más avanzados en términos de movilidad sostenible. Este apartado hace posible una mejora de las cualidades tecnológicas de los Model S, Model X y, más recientemente, Model 3. No obstante, hay una diferencia notable entre el conjunto de baterías que equipa este último y el de las opciones premium.

Como es lógico, se espera que en los próximos restyle de la berlina de representación y del crossover se equipen baterías con una capacidad superior. En este sentido, la refrigeración también es uno de los apartados que más ha contribuido a la hora de crear un producto diferencial, hasta el punto de convertirse en la mejor opción en el rátio capacidad-autonomía.

El conjunto de baterías del Tesla Model 3 es más efectivo que el del resto de la gama

Se sabe que la Gigafactory ha trabajado con un objetivo por bandera; hacer que el Model 3 pueda disponer de un precio competitivo que pudiese plantar cara a los demás fabricantes enclaustrados en el mismo sector. Esto, a tenor por las informaciones vertidas en InsideEVs, parece que se ha conseguido.

Ahora bien, en términos de sobrecalentamiento, ¿cuáles han sido las diferentes estrategias que se han utilizado para hacer posible la inclusión de una innovación que ha resultado ser tan efectiva? Un ingeniero llamado Keith Ritter ha estado analizando durante semanas la composición de todo el circuito eléctrico de una unidad del Model 3.

Los resultados, publicados recientemente, han servido para determinar por qué este automóvil se ha posicionado como una de las mejores opciones en términos de precio. ¿Quién iba a decir que podríamos disfrutar próximamente de un coche eléctrico con el logo de Tesla por debajo de los 40.000 euros? Veamos cómo se ha llegado a estas conclusiones.

Un sistema de refrigeración pensado al milímetro en ser eficiente

Las primeras conclusiones del estudio ya alertaron de que la tecnología de refrigeración era capaz de disipar hasta el doble que la que incorpora del Model S y Model X en sus versiones estándar. La clave de estos datos se observa en los tubos que incluye la berlina de acceso. Al parecer, el Model 3 es capaz de transferir líquido refrigerante por valor de 35 litros cada minuto.

La actual gama de Tesla está comprendida por el Model 3, Model S y Model X. Pinterest

Esto choca de pleno con la concepción de los Model S y Model X, que, teóricamente, suelen transferir hasta unos 19-20 litros por cada minuto. Estos datos hacen posible disfrutar de una conducción deportiva por mayor tiempo, ya que el conjunto de baterías no se expone a un nivel de calor excesivamente elevado.

El sistema de refrigeración podría contribuir a mejorar la transferencia energética en cargadores

De igual modo, la disposición de una mejor tecnología en este sentido facilitará la llegada de una nueva generación de cargadores, los cuales podrían incrementar las cifras de transferencia energética por encima de los 120 kW actuales. Ahora bien, ¿por qué se han producido estas mejoras respecto a las opciones que llevan más tiempo en el mercado? La clave está en la configuración de la batería.

Al parecer, la disposición de las celdas se ha llevado a cabo en busca de un objetivo; que permanecieran lo más próximas a los tubos de refrigeración. De esta manera, se hacía posible un mayor aprovechamiento de la tecnología que es fundamental para evitar sobrecalentamientos e incendios en los coches eléctricos.

Una práctica solución en busca de mayor eficiencia y seguridad

La producción de un coche eléctricos con las cualidades que reúne Tesla no ha sido sencillo. ¿Quién no se acuerda de ver en las noticias alguna que otra unidad de la firma de Palo Alto en llamas? Dada la inexperiencia del fabricante, se han ido incluyendo soluciones para mejorar la seguridad y eficiencia de las baterías eléctricas.

Las baterías de un Model 3 cuentan con un mapa de refrigeración mucho más eficiente. InsideEVs

Hace un tiempo, un Model S vio cómo un golpe en los bajos del vehículo provocaba que se se propagara un incendio. Desde entonces, se recurrió a una especie de plancha de aluminio protectora para paliar este potencial peligro. La nueva generación de baterías, no obstante, están especialmente preparadas para permanecer a una temperatura próxima a los 50℃.

El Tesla Model 3 dispone de un circuito de refrigeración único en el mercado

Tal y como se puede observar en la imagen anterior, cada una de las 258 celdas que compone un conjunto de baterías de un Model 3, permanece en todo momento en contacto con los tubos de refrigeración. Esto, en la primera generación del Model S no ocurría, lo cual incentivaba a que las unidades pudiesen sufrir sobrecalentamiento si se pisaba demasiado el acelerador.

Todavía es pronto para determinar si las baterías que incluye el Model 3 son mejores en todos los aspectos. Al fin y al cabo, todavía circulan escasamente unas decenas de miles de unidades tras más de un año en la cadena de montaje. No obstante, sí que parece haberse disminuido el temeroso riesgo de incendio desde su fabricación.